Please, shoot that fucking bird --- Por favor, disparen a ese pájaro carpintero
Ya veo que esta serie de entradas no es muy popular, pero qué se le va a hacer. Casi res porta el diari, como se suele decir donde yo vengo o , en castellano viejo, estas cosas no se hacen. Pues lo siento mucho, pero yo ahora necesitaba mucho el distanciarme para tomer perspectiva de las cosas, y eso desde valencia, era mas bien dificil. Siento mucho que algunas personas lo estén pasando mal (esto es totalmente de verdad) y que la mayoría, sin estar pasándolo mal, no lo entiendan. No creo que sea una persona que suela actuar de manera irracional, por lo que no entiendo el tono de algunas personas con las que he hablado /recibido mensajes durante estos días. No acabo de entender que concepto tienen de mi, pero allá cada uno mismo con su mecanismo. De todas formas, como ya le he dicho a alguien estos días, mi prioridad ahora mismo no es que la gente me entienda ahora mismo, sino ser capaz de tomar alguna decisión. Quien tenga ojos, que vea y quien tenga oidos, que escuche. Quien no, ya se apañará. Y hasta aqui puedo leer.
Desde luego, no he hecho este viaje para hacer una campaña de imagen, pero es que eso no es asunto mío. Si el hecho de estar aqui no es comprensible ni agradable para mucha gente, menos lo sería mi estado alli. Asi que, por ahora, así es como giran los columpios.
Ahora mismo son las siete menos veinte de la mañana. Llevo como tres cuartos de hora caminando sin rumbo por Salamanca distrito Federal. A ver, no es que no tuviera rumbo exactamente, pero desde que salí desde la discoteca a la las cinco y algo, me empeñé en creer que yo sabía encontrar un atajo. De todas formas, esto, sin ser Segovia, no es Valencia. El momento más complicado es cuando me he encontrado con dos camellos, uno de lo cuales me quería sacar el dinero que llevaba. El viejo truco de llamarle primo y decirle que si tuviera dinero no estaría caminando ha vuelto a funcionar, como siempre. Estos manguis de provincia no saben donde yo crecí, teniendo que pasar entre dos de la policía militar con cetme para entrar en el portal de mi casa. Seguramente esos camellos ni habían nacido cuando yo tenía que pasar de puntillas entre las piernas de los drogadictos que estaban tirados en mi patio. Cuando ya me iba, me ha salido la vena tocapelotas, y les he hecho explicarme como llegar hasta mi pensión, aunque en ese momento ya lo sabía. Al final, les he pedido que la última coca se la tomaran a mi salud. Se han quedado tan a cuadros que creo que cuando se han querido cagar en mis muertos yo ya estaba demasiado lejos para oirles. De todas formas, la lista de mis muertos es tan larga que. si quieren impresionarme en su ámbito profesional camellil, deberían ser más explícitos.
He vuelto tan tarde porque me hecho amigo del vigilante y uno de los encargados de la discoteca más conocida de Salamanca. En encargado se ha empeñando en invitarme a tantas copas, que al final, si hubiera tenido un accidente al volver a casa, la transfusión me la tendrían que haber hecho de vodka con red bull. Para más inri, los camareros, al ver que era amigo de uno de los jefes, me llenaban la copa con el vodka bueno y no aceptaban mi dinero. Se han emperrado (bueno, emperrado, emperrado....) en que mañana vuelva por alli, pero les he dicho que no les podía asegurar nada. Manuel, que así se llamaba el encargado y dj, era un tio muy majo y que parecía tener las cosas muy claras. Me da a mi que Manuel llegará lejos, y espero que se siga pagando la copas, je je, sea en Salamanca o en Berlin. Si no es mañana, espero volver a verles ( a él, a Quique o a a Rober) antes de volver a Valencia, porque se han portado muy bien.
Ahora mismo, casi las siete, no sé donde coño oigo un pájaro carpintero en pleno casco histórico de Salamanca y aún no tengo claro qué haré o donde estaré mañana. El efectivo se me está agotando, y ya veremos que hago. Lo que sí sé que debo hacer es dar las gracias a las únicas dos personas que me han llamado y realmente me han demostrado que me intentan entender sin juzgarme antes: Rafa y Luís. No sé porqué (bueno, si que lo sé) me esperaba que fuerais de los pocos en hacerlo.
antes de despedirme, pido disculpas a todas las personas que ahora mismo estén intranquilas por mi culpa. No es mi intención, pero era lo único que podía hacer ahora mismo. Y repito, gracias a todas aquellas personas que me siguen escuchando e intentando entender, aunque sé que es difícil.
Desde luego, no he hecho este viaje para hacer una campaña de imagen, pero es que eso no es asunto mío. Si el hecho de estar aqui no es comprensible ni agradable para mucha gente, menos lo sería mi estado alli. Asi que, por ahora, así es como giran los columpios.
Ahora mismo son las siete menos veinte de la mañana. Llevo como tres cuartos de hora caminando sin rumbo por Salamanca distrito Federal. A ver, no es que no tuviera rumbo exactamente, pero desde que salí desde la discoteca a la las cinco y algo, me empeñé en creer que yo sabía encontrar un atajo. De todas formas, esto, sin ser Segovia, no es Valencia. El momento más complicado es cuando me he encontrado con dos camellos, uno de lo cuales me quería sacar el dinero que llevaba. El viejo truco de llamarle primo y decirle que si tuviera dinero no estaría caminando ha vuelto a funcionar, como siempre. Estos manguis de provincia no saben donde yo crecí, teniendo que pasar entre dos de la policía militar con cetme para entrar en el portal de mi casa. Seguramente esos camellos ni habían nacido cuando yo tenía que pasar de puntillas entre las piernas de los drogadictos que estaban tirados en mi patio. Cuando ya me iba, me ha salido la vena tocapelotas, y les he hecho explicarme como llegar hasta mi pensión, aunque en ese momento ya lo sabía. Al final, les he pedido que la última coca se la tomaran a mi salud. Se han quedado tan a cuadros que creo que cuando se han querido cagar en mis muertos yo ya estaba demasiado lejos para oirles. De todas formas, la lista de mis muertos es tan larga que. si quieren impresionarme en su ámbito profesional camellil, deberían ser más explícitos.
He vuelto tan tarde porque me hecho amigo del vigilante y uno de los encargados de la discoteca más conocida de Salamanca. En encargado se ha empeñando en invitarme a tantas copas, que al final, si hubiera tenido un accidente al volver a casa, la transfusión me la tendrían que haber hecho de vodka con red bull. Para más inri, los camareros, al ver que era amigo de uno de los jefes, me llenaban la copa con el vodka bueno y no aceptaban mi dinero. Se han emperrado (bueno, emperrado, emperrado....) en que mañana vuelva por alli, pero les he dicho que no les podía asegurar nada. Manuel, que así se llamaba el encargado y dj, era un tio muy majo y que parecía tener las cosas muy claras. Me da a mi que Manuel llegará lejos, y espero que se siga pagando la copas, je je, sea en Salamanca o en Berlin. Si no es mañana, espero volver a verles ( a él, a Quique o a a Rober) antes de volver a Valencia, porque se han portado muy bien.
Ahora mismo, casi las siete, no sé donde coño oigo un pájaro carpintero en pleno casco histórico de Salamanca y aún no tengo claro qué haré o donde estaré mañana. El efectivo se me está agotando, y ya veremos que hago. Lo que sí sé que debo hacer es dar las gracias a las únicas dos personas que me han llamado y realmente me han demostrado que me intentan entender sin juzgarme antes: Rafa y Luís. No sé porqué (bueno, si que lo sé) me esperaba que fuerais de los pocos en hacerlo.
antes de despedirme, pido disculpas a todas las personas que ahora mismo estén intranquilas por mi culpa. No es mi intención, pero era lo único que podía hacer ahora mismo. Y repito, gracias a todas aquellas personas que me siguen escuchando e intentando entender, aunque sé que es difícil.
