Si me llegan a contar esto, no me lo creería
Actualización antes de pasar por imprenta
La idea era colgar esta entrada ayer, pero después de hacer el viaje hasta Alzira, me di cuenta de que la entrada que había grabado en el lápiz era una anterior, asi que dos piedras...
Me acabo de pegar una buena ostia con la bici, y mientras me llevan al hospital a ver si tienen algún trozo que me sirva, aprovecho para colgarla. Imaginaos que no la cuelgo, y lo siguiente que ponen en el blog es mi esquela.... eso no sería un final digno para un gañaán como yo.
Es curioso que en California he hecho descenso por pistas suicidas sin que me pasara nada (aparte de algún desgüeve ocasional) y aqui esté a punto de partirme el cuello justo al lado de casa. Este hecho demuestra dos cosas: volví a nacer en Briones y España no me quería de vuelta. Lamentándolo mucho, el sentimiento es mutuo...
Antes de despedirme o desmayarme (que pa' el caso...) una recomendación: tanto en el sexo como en la bici, usad el casco. El mio me acaba de salir gratis.
Bueno, allá va la entrada:
Hoy es ya viernes, y sigo tras el telón de acero.
Deben ser casi las dos o las tres (total, que más da saber lal diferencia) y he estado un rato sentado en la rampa de la terraza para ver si podía pillar la conexión del vecino. Ayer, cuando la tuve un par de minutos, me alegré mucho: ya no estaría incomunicado. Pero la alegría, como me pasa demasiado últimamente, duró poco. Desde entonces, mis visitas a la terraza con el portátil en la mano han sido infructuosas. Llego a ver la red, pero la conexión es imposible. Además, debo ofrecer una imagen curiosa paseando por fuera de la casa con el portátil en las manos, si el vecino me ve, tengo preparada una excusa infalible: lo llevo de procesión.
Por otra parte, las tres de la mañana es el mejor mometo para escribir. He realizado un larguísimo estudio de más de dos semanas con animales voluntarios y he comprobado que es cuando liberan su mente y son más simpáticos. Iba a presentar mi estudio ante notario, pero a las tres estaba cerrado. De ahí que los notarios ni liberen su mente ni sean simpáticos.
Encima, ahora que me estaba haciendo ilusiones con contratar una línea de esas para internet con el portátil, creo que aquí no hay cobertura… hay que joderse, con las compañías telefónicas y sus putas inversiones en infraestructura, todo es poner problemas. Con lo que me ha ayudado internet este año. Creo que si no hubiera tenido, no habría podido aguantar. Este blog, me ha valido su peso en oro. Bueno, esto es figurado, no sé como medir unos pocos megabytes en oro (me cuesta convertir de euros a pesetas, asina que…)
Menos mal que hoy he visto a una de las personas que más aprecio y que más ganas tenía de ver. Aunque pueda parecer que no se lo merezca (siempre se mete conmigo, pero yo sé que es porque me admira), lo echaba mucho de menos. Cuando te he visto de pie y caminando, por dentro de mi, me he llevado una de las mayores alegrias desde que volví a España. Espero poder hacer una carrera pronto contigo, porque cuando ya estés totalmente recuperado, me vas a dejar atrás.
Hoy hemos ido con los güebos a cenar. Esto de los güebos no es un ataque de testosterona o de autoafirmación, es con la ppareja de personas conocida por los güebos. Ya adjuntaré una foto suya otro día que me venga en gana.
Era un bar pizzeria de pueblo, normalito. Y me ha costado más caro que un japonés en walnut… ¿así como puedo estar contento? Echo de menos mi sopita miso, con sus alguitas, su tofu, su cebolleta…ese tempura crujiente y esos rollos de sushi con forma de dragón abriendo la boca que casi era sacrilegio comérselos. Y además sin problemas por estar comiendo con mis pies descalzos bajo la mesa. Sabía que echaría de menos la comida japonesa (hasta la hecha en California, imaginad el sashimi en tokyo… ñam ñam ñam…)
Cuando hemos vuelto, era ya de noche, y como estaba despejado, se veían las estrellas, pero he pasado de buscar Orión. No me hace falta. Sé muy bien donde estoy. Vaya si lo sé.
Ahora mismo desaparecería de aquí. Acepto sugerencias: Japón, Alaska…
¿alguien dispuesto a acogerme? No ocupo mucho, me conformo hasta con un tronco (en Briones estuve horas en un tronco y la verdad es que estuve muy a gusto (si descuentas unas pequeñas agujetas el día después) Además, soy experto en acurrucarme (tengo una técnica perfeccionada durante años). Con sólo un hueco me basta. ¿Alguien tiene un hueco disponible para ofrecer?
Fdo: soldado mapache
La idea era colgar esta entrada ayer, pero después de hacer el viaje hasta Alzira, me di cuenta de que la entrada que había grabado en el lápiz era una anterior, asi que dos piedras...
Me acabo de pegar una buena ostia con la bici, y mientras me llevan al hospital a ver si tienen algún trozo que me sirva, aprovecho para colgarla. Imaginaos que no la cuelgo, y lo siguiente que ponen en el blog es mi esquela.... eso no sería un final digno para un gañaán como yo.
Es curioso que en California he hecho descenso por pistas suicidas sin que me pasara nada (aparte de algún desgüeve ocasional) y aqui esté a punto de partirme el cuello justo al lado de casa. Este hecho demuestra dos cosas: volví a nacer en Briones y España no me quería de vuelta. Lamentándolo mucho, el sentimiento es mutuo...
Antes de despedirme o desmayarme (que pa' el caso...) una recomendación: tanto en el sexo como en la bici, usad el casco. El mio me acaba de salir gratis.
Bueno, allá va la entrada:
Hoy es ya viernes, y sigo tras el telón de acero.
Deben ser casi las dos o las tres (total, que más da saber lal diferencia) y he estado un rato sentado en la rampa de la terraza para ver si podía pillar la conexión del vecino. Ayer, cuando la tuve un par de minutos, me alegré mucho: ya no estaría incomunicado. Pero la alegría, como me pasa demasiado últimamente, duró poco. Desde entonces, mis visitas a la terraza con el portátil en la mano han sido infructuosas. Llego a ver la red, pero la conexión es imposible. Además, debo ofrecer una imagen curiosa paseando por fuera de la casa con el portátil en las manos, si el vecino me ve, tengo preparada una excusa infalible: lo llevo de procesión.
Por otra parte, las tres de la mañana es el mejor mometo para escribir. He realizado un larguísimo estudio de más de dos semanas con animales voluntarios y he comprobado que es cuando liberan su mente y son más simpáticos. Iba a presentar mi estudio ante notario, pero a las tres estaba cerrado. De ahí que los notarios ni liberen su mente ni sean simpáticos.
Encima, ahora que me estaba haciendo ilusiones con contratar una línea de esas para internet con el portátil, creo que aquí no hay cobertura… hay que joderse, con las compañías telefónicas y sus putas inversiones en infraestructura, todo es poner problemas. Con lo que me ha ayudado internet este año. Creo que si no hubiera tenido, no habría podido aguantar. Este blog, me ha valido su peso en oro. Bueno, esto es figurado, no sé como medir unos pocos megabytes en oro (me cuesta convertir de euros a pesetas, asina que…)
Menos mal que hoy he visto a una de las personas que más aprecio y que más ganas tenía de ver. Aunque pueda parecer que no se lo merezca (siempre se mete conmigo, pero yo sé que es porque me admira), lo echaba mucho de menos. Cuando te he visto de pie y caminando, por dentro de mi, me he llevado una de las mayores alegrias desde que volví a España. Espero poder hacer una carrera pronto contigo, porque cuando ya estés totalmente recuperado, me vas a dejar atrás.
Hoy hemos ido con los güebos a cenar. Esto de los güebos no es un ataque de testosterona o de autoafirmación, es con la ppareja de personas conocida por los güebos. Ya adjuntaré una foto suya otro día que me venga en gana.
Era un bar pizzeria de pueblo, normalito. Y me ha costado más caro que un japonés en walnut… ¿así como puedo estar contento? Echo de menos mi sopita miso, con sus alguitas, su tofu, su cebolleta…ese tempura crujiente y esos rollos de sushi con forma de dragón abriendo la boca que casi era sacrilegio comérselos. Y además sin problemas por estar comiendo con mis pies descalzos bajo la mesa. Sabía que echaría de menos la comida japonesa (hasta la hecha en California, imaginad el sashimi en tokyo… ñam ñam ñam…)
Cuando hemos vuelto, era ya de noche, y como estaba despejado, se veían las estrellas, pero he pasado de buscar Orión. No me hace falta. Sé muy bien donde estoy. Vaya si lo sé.
Ahora mismo desaparecería de aquí. Acepto sugerencias: Japón, Alaska…
¿alguien dispuesto a acogerme? No ocupo mucho, me conformo hasta con un tronco (en Briones estuve horas en un tronco y la verdad es que estuve muy a gusto (si descuentas unas pequeñas agujetas el día después) Además, soy experto en acurrucarme (tengo una técnica perfeccionada durante años). Con sólo un hueco me basta. ¿Alguien tiene un hueco disponible para ofrecer?
Fdo: soldado mapache
