el abominable niño de las nieves

aqui se narran las aventuras y desventuras en California de una serie de personajes ficticios a traves de los inocentes ojos de un niño de 6 años que de mayor queria ser el abominable hombre de las nieves

jueves, 12 de junio de 2008

El nunca se comió una gamba (1978-2008)

Y una vez que lo hizo, la escupió encima de la mesa, y empezó a renegar como un moña. bueno, moña y gañan siempre había sido un poco.




El joshua (1978-2008), poco antes de caminar hacia la luz.Que dios lo tenga en su Gloria. Y si no es dios, que sea Nacho Vidal.









Nosotros le queríamos, como se llega a querer a esas personas que al ir a cenar (o desayunar, o comer , o merendar, o comer-rollo-afterhours, porque todo lo hemos hecho los tres juntos), sin pedírselo tú, te pone todas sus gambas y almejas en el plato. Ya nos las apañábanos nosotros para acabar en algún sitio donde se sirvieran bichos de mar, que asi tocábamos a más. Pero no sólo nosotros, que el clan gallego también hacía lo mismo. Todos engordábamos con las manías gastronómicas de Jóse. Y mientras chupas las patitas , de la gamba, no de Jóse, le miras con ojos agradecidos y le juras amistad eterna. Yo le iba a guardar amistad eterna, mientras le siguieran repugnando las gambas, claro. Pero ya no va a poder ser, porque hoy se ha ido.

Él fue una persona de gustos sencillos y austeros. Austera y sencillamente se ha comprado unas 600.000 camisetas durante el último año. Y no creais que es una exageración: esta cifra responde a un sencillo cálculo de 2.000 camisetas al día durante los últimos 300 días, cálculo bastante apegao a la realidad. Y no creais que le hacía ascos a nada: no hacía falta que le gustara, viniera o tuviera las costuras bien cosidas, para él todas las camisetas eran criaturas de dios y las quería por igual.

Pero no creais que lo hacia por moda, compra compulsiva o presunción... a él, persona sencilla donde las hubiera o hubiere, siempre le veías con la misma camiseta (sencillo él, pero un poco gorrino). Él, toda cosa que comprara, fuera camiseta, cansonsillos, gafas o cámara digital, nunca las estrenaba. Las llevaba a su casa, su castillo, y las guardaba en el armario. Luego, cuando llegaba del trabajo a casa, las sacaba una por una del armario, les quitaba con cariño las arrugas y las ponía una por una encima de su cama. Las ponía en semicírculo, como un anfiteatro de seres de algodón para que todas le pudieran ver y escuchar por igual, y entonces hablaba con ellas y les contaba qué tal le había ido el día. Siempre había alguna que le pedía que repitiera las cosas más graciosas... hasta hoy. Hoy, cuando llegó la hora en que Jóse llegaba a casa todas las tardes, las 600.000 camisetas de su armario se empezaron a revolver nerviosas y a arrugarse como cada tarde, pensando en cuál sacaría primero. Seguro que hoy elegiría una con calaveras. Toda la ropa de Jóse tiene calaveras, por cierto. Pero hoy, en el 511 de Ellinwood Drive se empezó a escuchar un quejido, un lamento de 600.000 pequeñas voces compuestas 95 % algodón y 5% de fibras sintéticas, porque Jóse no había llegado. Y Jóse no iba a llegar, porque hoy Jóse ... ya no está entre nosostros.



Venga nena, que hacemos tarde y te quitan el sitio en la rotonda


Hace casi un año, me metí casi entero en un contenedor de obra, para conseguir un televisor para Jóse. Me hundi varias costillas, pero todo fuera por conseguirle una tele para aquel santo varón. Él, con una cara de serenidad que demostraba que no era de este mundo, la aceptó. Y cuando al día siguiente le robé el cable de la antena a los niños de mi clase para él, también lo aceptó. Lo que yo no sabía es que Jóse no era amigo de las tecnologías. Ni televisor, ni ordenador , ni cámara de fotos. Sólo al final, influenciado por Luigi y el niño de las nieves, despertó su amor por las cosas pequeñas con alma de silicio. Se compró un portátil, y abandonó su pizarra. Se compró un disco duro y abandonó su libreta de dos rayas, que según él era un dispositivo inalámbrico (inalámbrico porque le habia quitao el alambre del gusanillo) y se compró incluso una cámara digital que por fin no era la que regalan en el japimil del macdonals. Con su cámara anterior (una vez que fue al museo de prehistoria, se la vieron al salir y pensaron que estaba robando un fósil de cromañón), hacía fotos en tan baja calidad que al final le salía mejor dibujarlas en un post-it. Un cazatalentos de microsoft tenia que venir mañana para ofrecerle un contrato millonario. Pero no va a poder ser, porque Jóse...




¿y decís que hay ahi un chino dentro del secador?


Pa' mi que me han dao el secador sin chino...



¡Ah, coño! ¡Ahi está, con gafas ,que feo que es el cabrón!


Jóse no deja mujer e hijos. Es decir, no deja una, sino 20 mujeres mejicanas con 20 niños. De Jóse siempre se había dicho que era un bragueta suelta, pero no hasta ese extremo. Al menos, no los deja en la pobreza absoluta, primero les ha enseñado a leer, escribir y hablar... aunque bueno, para alguien que se llama Jóse en lugar de José... da igual, pasó a la historia como el Joshua... y es así como hemos encargado las coronas de flores.


Neeene, a esto tan largo y tan duro hay de que hacerle una afoto

El Joshua era poeta fino, como Carmen de Mairena, Fino degustador de coliflor cruda, y mezclador habitual de güisky del bueno con bebidas baratas. Era un manestro de flequillo rebelde, que lo mismo de daba dormir en un sofá, que en un motel en la misma habitación que Victor, que gomitar en la fiesta de cumpleaños de su mejor amiga... con tal de ser el centro de atención. Fino conversador por la mañana en el coche, aunque yo admito no ser muy buen contertulio por las mañanas (no abro la boca en los veinte minutos que tardamos al cole).



Soy todo oidos


Jóse aguantó pacientemente mis elevados gustos musicales, y cuando mis "bajamos en cinco minutos" se convertían en diez y en quince, siempre sabía que "sería muy conveniente... ahaa" y que hay pocas cosas mejores que un yogur delicioso, una copa de vino, brocoli y zanahoria, fideos apegaos o sushi del 7eleven si estas rodeado de amigos. ¿por qué no se cae un fideo apegao? porque los demá no le dejan.


Camarero, falta un fideo en mi sopa



¿olvidaremos algún dia aquella comida en el Holy Names? ¿olvidaremos el calor infernal esperando que el coche se enfriara junto a tahoe?¿te perdonará el policía al que vacilaste? ¿volveran a sonar guitarras como en la Warfield? ¿sabrás que un día besaste el suelo Vancouver?¿volverás a notar el agua en la cara como al final de aquell camino en Maui? ¿sabrás correr otra vez con un sushi en la mano para no perder el metro a Shibuya?


¿te has planteado por qué la fragoneta tenía un asiento para ti?

Jóse, que sepas que eres un cabrón por haberte ido y no te lo perdonamos.


Descanse en paz (y con el ipod).





Firmado por el comité de sabios,

Miembros fundadores: Gabriela
Marta
Pilar y Pilar
El niño de las nieves
Los Pilindrines: Blanca
Carlos
Javi
Victor
Los Marqueses de Orujo (o era irujo?): Javier
Luigi