el abominable niño de las nieves
aqui se narran las aventuras y desventuras en California de una serie de personajes ficticios a traves de los inocentes ojos de un niño de 6 años que de mayor queria ser el abominable hombre de las nieves
jueves, 10 de febrero de 2011
martes, 8 de febrero de 2011
Ayer llore en el medico. Ayer llore en el concierto, y segui llorando en el coche. La tristeza y el dolor son absolutos y solo puedo hablar con esta pagina. Pensaba que no volveria a estar solo y que esto no volveria a pasar.
lunes, 7 de febrero de 2011
El medico
me ha mirado a los ojos y ha dicho:
-Es degenerativo, lo entiendes?
-Si-le he respondido- el agujero es hoy infinito.
Y no lo entiende
-Es degenerativo, lo entiendes?
-Si-le he respondido- el agujero es hoy infinito.
Y no lo entiende
viernes, 12 de noviembre de 2010
El pozo y la aldea
En toda la region no habia una aldea tan antigua como aquella. Habia habido otras mas grandes, mas conocidas, mas importantes, pero ninguna habia sobrevivido a aquella formada por, si acaso, un par de pequenyas chozas. Tal vez la razon para aquella supervivencia habia que buscarla en que aquella aldea, a diferencia de otras, contaba con un pequenyo pozo de agua fresca.
El pozo no se hallaba junto a las casas, mas bien bastante lejos, a una media jornada de camino de forma que cuando los habitantes de la aldea llegaban a el, era ya hora de marcharse
El pozo, tal vez por lo antiguo, era muy profundo. Desde un tiempo que nadie podia recordar aquella gente (la traduccion directa de su nombre en su propio dialecto era"gente del pozo"), lo habian ido ahondando cada vez mas, para asegurarse de que nunca les faltaria el agua, igual que un arbol hunde sus raices en la tierra en busca de la humedad.
Era tan profundo que algunas veces cuando los habitantes de la aldea llegaban, despues de varias horas de camino, pasaban otras tantas descolgando los baldes hasta oir el lejano y enmortecido ruido del agua y luego volviendolos a subir, si el habitante no se apresuraba, empezaba a anochecer y debia volver al poblado. Podria parecer una vida dura, pero jamas les faltaba el agua. Cuanto mas profundo bajaban, con mas fuerza brotaba.
Habia alrededor del pozo un muro que se habia ido construyendo casi desde que el pozo fue descubierto. Unas pocas hiladas de bloques de adobe, no debia alzarse mas de un metro, pero que era suficiente en aquel clima tan seco para evitar que la tierra o el polvo que siempre arrastraba el viendo pudieran caer dentro y ensuciar sus aguas.
Cuando un habitante sacaba agua, y siempre antes de emprender el pesado camino de vuelta a la aldea, se despedia del pozo con el mismo ritual. Mojaba la mano en el agua que acababa de sacar, y pasaba esa misma mano, aun humeda, por las paredes del humilde muro. Le devolvia asi un poco de lo que se llevaba, alisando su aspera y reseca superficie, sellando las pequenyas grietas que el calor y el tiempo dejaban, como cicatrices, en la pared del muro.
Pero sucedio que, fuera por un verano particularmente seco y caluroso, o porque alguno de los habitantes, temeroso de que se acercara la noche y tuviera que volver a oscuras, olvidara repasar las heridas del muro, que un dia sucedio un hecho que habria cambiado los libros de historia de la aldea si los hubiera habido.
Mientras un habitante se apoyaba en los polvorientos bloques para descolgar el balde, toda una seccion del muro se desplomo y cayo al fondo del pozo con gran estrepito.
Tras el desconcierto, el habitante corrio a avisar a sus vecinos. Cual fue su sorpresa cuando, al descolgar un cubo hasta el fondo para comprobar los danyos que habia podido causar, este tardo menos tiempo del habitual en bajar y en subir rebosando agua. Al parecer, los bloques de adobe en el fondo del pozo habian desplazado el agua hacia arriba y ahora esta se encontraba mas cerca de la superficie.
Rapidamente algunos vecinos se acostumbraron a empujar pedazos del muro que aun quedaban en pie al interior del pozo cuando iban a por agua. Primero fueron unos pocos y luego la practica totalidad de la aldea. Pronto no quedo ni vestigio del antiguo muro, y el pozo se abria como una boca en la tierra. Ahora, los vientos que azotaban la region sin descanso, podian dejar su carga de arena en el interior del pozo sin ningun tipo de impedimento. Esta arena, y la que iba desprendiendo el adobe del fondo el agua cambio el aspecto que siempre la habia caracterizado. Lo que antes era transparente, ahora era turbio, una turbidez que parecia crecer cada dia, y un persistente sabor terroso se aduenyaba de la boca de los habitantes de la aldea cuando la bebian. Pero poco parecia importarles, porque incluso, cuando ya no quedaba muro que lanzar, empezaron a recoger piedras de los yermos vecinos, que acababan luego en el fondo del pozo. Las mas preciadas eran las grandes de contorno redondeado, pues las podian acercar rodando hasta el pozo. Muchos podian ahora sacar agua dos veces en el mismo dia, otros se contentaban con una sola vez, y asi volvian mas pronto al poblado. Para disfrutar de su recien estrenado tiempo libre se construyeron en la aldea, primero dos cines, luego cuatro y posteriormente una gran avenida llena de teatros .
Conforme mas piedras dejaban caer, mas rapido y facil era subir el agua. Se plantaron campos de cultivo alrededor del pozo , en los antiguos pedregales, atrayendo a gente de aldeas proximas. Era tal la abundancia y disponibilidad de agua que los campos no tardaron en registrar excedentes de produccion, para los que se construyeron 6 plantas de procesado, 2 conserveras y una de ultracongelacion.
Jamas se habia conocido desarrollo y esplendor igual, y se empezo a poner nombre a las calles de la aldea, que en poco paso a ser designada como capital de la region.
Aunque el proceso de lanzar piedras al pozo ya se habia automatizado hacia algun tiempo (los planes quinquenales se seguian escrupulosamente) , y enormes cintas tansportadoras de goma dejaban caer toneladas de piedras preformadas al pozo sin descanso, todavia habia quien -tal vez alguno de los antiguos habitantes de la aldea (ascendida ya al rango de capital federal)- se acercaba de vez en cuando para sacar un poco de agua con su cubo.
Chapoteando por barro reciente, el habitante se acerco a la barandilla de acero inoxidable acorde a la normativa estandar y paso por encima su cubo. Lo dejo caer por la boca del antiguamente profundo pozo. El unico sonido que escucho fue el inmediato del cubo contra las piedras, que ya empezaban a asomar. El cubo rodo hasta sus pies, vacio. Nada. Miro a su alrededor. Nada. Al agacharse para recogerlo, metio su mano en la tierra aun humeda y extrajo un poco de barro y se lo llevo a la boca.
Girandose con un gesto de asco, lo escupio.
El pozo no se hallaba junto a las casas, mas bien bastante lejos, a una media jornada de camino de forma que cuando los habitantes de la aldea llegaban a el, era ya hora de marcharse
El pozo, tal vez por lo antiguo, era muy profundo. Desde un tiempo que nadie podia recordar aquella gente (la traduccion directa de su nombre en su propio dialecto era"gente del pozo"), lo habian ido ahondando cada vez mas, para asegurarse de que nunca les faltaria el agua, igual que un arbol hunde sus raices en la tierra en busca de la humedad.
Era tan profundo que algunas veces cuando los habitantes de la aldea llegaban, despues de varias horas de camino, pasaban otras tantas descolgando los baldes hasta oir el lejano y enmortecido ruido del agua y luego volviendolos a subir, si el habitante no se apresuraba, empezaba a anochecer y debia volver al poblado. Podria parecer una vida dura, pero jamas les faltaba el agua. Cuanto mas profundo bajaban, con mas fuerza brotaba.
Habia alrededor del pozo un muro que se habia ido construyendo casi desde que el pozo fue descubierto. Unas pocas hiladas de bloques de adobe, no debia alzarse mas de un metro, pero que era suficiente en aquel clima tan seco para evitar que la tierra o el polvo que siempre arrastraba el viendo pudieran caer dentro y ensuciar sus aguas.
Cuando un habitante sacaba agua, y siempre antes de emprender el pesado camino de vuelta a la aldea, se despedia del pozo con el mismo ritual. Mojaba la mano en el agua que acababa de sacar, y pasaba esa misma mano, aun humeda, por las paredes del humilde muro. Le devolvia asi un poco de lo que se llevaba, alisando su aspera y reseca superficie, sellando las pequenyas grietas que el calor y el tiempo dejaban, como cicatrices, en la pared del muro.
Pero sucedio que, fuera por un verano particularmente seco y caluroso, o porque alguno de los habitantes, temeroso de que se acercara la noche y tuviera que volver a oscuras, olvidara repasar las heridas del muro, que un dia sucedio un hecho que habria cambiado los libros de historia de la aldea si los hubiera habido.
Mientras un habitante se apoyaba en los polvorientos bloques para descolgar el balde, toda una seccion del muro se desplomo y cayo al fondo del pozo con gran estrepito.
Tras el desconcierto, el habitante corrio a avisar a sus vecinos. Cual fue su sorpresa cuando, al descolgar un cubo hasta el fondo para comprobar los danyos que habia podido causar, este tardo menos tiempo del habitual en bajar y en subir rebosando agua. Al parecer, los bloques de adobe en el fondo del pozo habian desplazado el agua hacia arriba y ahora esta se encontraba mas cerca de la superficie.
Rapidamente algunos vecinos se acostumbraron a empujar pedazos del muro que aun quedaban en pie al interior del pozo cuando iban a por agua. Primero fueron unos pocos y luego la practica totalidad de la aldea. Pronto no quedo ni vestigio del antiguo muro, y el pozo se abria como una boca en la tierra. Ahora, los vientos que azotaban la region sin descanso, podian dejar su carga de arena en el interior del pozo sin ningun tipo de impedimento. Esta arena, y la que iba desprendiendo el adobe del fondo el agua cambio el aspecto que siempre la habia caracterizado. Lo que antes era transparente, ahora era turbio, una turbidez que parecia crecer cada dia, y un persistente sabor terroso se aduenyaba de la boca de los habitantes de la aldea cuando la bebian. Pero poco parecia importarles, porque incluso, cuando ya no quedaba muro que lanzar, empezaron a recoger piedras de los yermos vecinos, que acababan luego en el fondo del pozo. Las mas preciadas eran las grandes de contorno redondeado, pues las podian acercar rodando hasta el pozo. Muchos podian ahora sacar agua dos veces en el mismo dia, otros se contentaban con una sola vez, y asi volvian mas pronto al poblado. Para disfrutar de su recien estrenado tiempo libre se construyeron en la aldea, primero dos cines, luego cuatro y posteriormente una gran avenida llena de teatros .
Conforme mas piedras dejaban caer, mas rapido y facil era subir el agua. Se plantaron campos de cultivo alrededor del pozo , en los antiguos pedregales, atrayendo a gente de aldeas proximas. Era tal la abundancia y disponibilidad de agua que los campos no tardaron en registrar excedentes de produccion, para los que se construyeron 6 plantas de procesado, 2 conserveras y una de ultracongelacion.
Jamas se habia conocido desarrollo y esplendor igual, y se empezo a poner nombre a las calles de la aldea, que en poco paso a ser designada como capital de la region.
Aunque el proceso de lanzar piedras al pozo ya se habia automatizado hacia algun tiempo (los planes quinquenales se seguian escrupulosamente) , y enormes cintas tansportadoras de goma dejaban caer toneladas de piedras preformadas al pozo sin descanso, todavia habia quien -tal vez alguno de los antiguos habitantes de la aldea (ascendida ya al rango de capital federal)- se acercaba de vez en cuando para sacar un poco de agua con su cubo.
Chapoteando por barro reciente, el habitante se acerco a la barandilla de acero inoxidable acorde a la normativa estandar y paso por encima su cubo. Lo dejo caer por la boca del antiguamente profundo pozo. El unico sonido que escucho fue el inmediato del cubo contra las piedras, que ya empezaban a asomar. El cubo rodo hasta sus pies, vacio. Nada. Miro a su alrededor. Nada. Al agacharse para recogerlo, metio su mano en la tierra aun humeda y extrajo un poco de barro y se lo llevo a la boca.
Girandose con un gesto de asco, lo escupio.
miércoles, 27 de octubre de 2010
y me invente un cuento, para explicar que la princesa me esperaria siempre, y me invente un final para explicar porque ya nunca mas estaria alli cuando finalmente fuera a buscarla. Yo mismo encontre las palabras para contarme como se la habia comido un lobo, y asi me pasaria el resto de mi vida, buscando y rajando de arriba abajo todos los lobos que se cruzaran en mi camino, buscando uno que tuviera una princesa dentro, sabiendo que jamas la volveria a encontrar.
miércoles, 13 de octubre de 2010
Hoy: pensamientos desconocidos de pintores celebres

No sabes lo que me duele perderte...
Etiquetas: interminable noche de programaciones-segundo descanso, que hijosdeputa los monos por sonar ahora
Abominable Industries Inc.

No lo encontraras en ebay, no lo encontraras en dealextreme, ni siquiera en el aldi. Rechaza imitaciones! (disponible en talla pinpin y en talla modernete))
Mi hemana dice que si la vida te da limones, que hagas limonada. Yo me pregunto...¿venden botellas para porculada?
Etiquetas: interminable noche de programaciones-primer descanso


