Arrivederci Vancouver
De pequeño me gustaba la astronomía. A ver, no es que fuera un friki de esos que con siete años se sabian todas las constelaciones ( es un decir), que llevan gafas (eso ya no es un decir, las llevaba) y que llevan el flequillo pegado a la frente (a mis tiernos siete años, la asesora de imagen de un niño normal es su propia madre) y un bolsillo en la camisa con tres filas de bolígrafos. Yo era más bien de los que, más que hacia el cielo, miraba más hacia el suelo, y encontraba los objetos más extraños e inservibles para meterlos en mis atiborrados bolsillos de los pantalones. si me gustaba la astronomía, era porque le gustaba a mi hermano. Todo lo que le gustaba o decía mi hermano iba a misa. Todo sin discusión. De hecho fue hasta a misa cuando decidió que eramos ateos (bueno, él decidió que era ateo, como de venerarle a él no dijo nada, le seguimos todos)y decidió que ya no se iba más a misa...
Estaba con lo de la astronomía... él tenía muchos libros, que yo intentaba leer. El problema venía cuando a las treinta páginas me cansaba de intentar entender complicados cálculos de telemetría y espectrografía. Yo, cuando nadie miraba, pasaba cuarenta páginas de golpe para ver si ya había algo interesante, o al menos, comprensible. La de mentiras que se habrán contado en los sesudos libros de astronomía...
Por supuesto, mi hermano no se saltaba las páginas. Él las leía, y lo que es peor, las entendía. Yo no tenía- ni tengo- tanta capacidad. Pero en el sub-mundo de mis amigos, yo hacía uso de mi legendaria capacidad para memorizar datos estúpidos. Sin comprensión, sólo almcenar datos sin sentido. No era algo voluntario, pasaba porque sí. Aún hoy en día mi mente retiene datos absurdos y se olvida de las cosas más importantes (citas, reuniones, compromisos...), algo así como si tuviera en mi cabeza un filtro puesto al revés. Pero eso mis amigos no lo sabían, y yo me cuidé mucho de que salieran de su ignorancia. ¿Innoble? Tal vez. ¿Poco ético? pues no voy a decir que no... pero al fin y al cabo yo no inventé la astronomía. Y los libros de astronomía están llenos de datos absurdos y estúpidos.
Al tiempo, fui perdiendo interés por la astronomía, o tal vez fue que mi hermano fue interesandose por otras cosas, y nosotros, detrás con él. Pero lo cierto es que empezó a agobiarme conocer sobre agujeros negros que lo absorben todo (me veía un día saliendo de casa despistado para ir a mi primera cita con mi primera novia y que al llegar al lugar, un agujero negro venido del espacio del tamaño de un conguito pero con la masa del planeta tierra, la habria absorbido nada mas que por joder...). no me digais que no acojona el tema de los agujeros negros. Y puestos a decirme cosas, echadle un vistazo a este par de artículos de wikipedia:
- http://es.wikipedia.org/wiki/Agujero_negro (muy güeno el apartado de "historia de...")
- http://es.wikipedia.org/wiki/Singularidad_desnuda (es de astronomía, mentes calenturientas)
De aquella época me quedó una cosa: aprendí a reconocer una constelación. Orión. Vale que no es mucho, pero siempre queda muy bien cuando estando mirando el firmamento por la noche con otras personas, de repente pones voz, entre seria y casual, señalas con un dedo hacia arriba y dices: "Mirad, ahi está Orión". Si ves que la gente se sorprende, es que no saben mucho de constelaciones: ese es tu momento. a pertir de entonces, puedes empezar a inventarte el nombre de las constelaciones y estrellas que te de la gana, para ese momento, ya estaran pensando que eres una persona muy sabia.
Además, me sabe mal incluso el modo en que la identifico en el cielo. La mitología te dice que si tiene la forma de la túnica de un cazador, bla bla bla.... tonterías. La constelación de Orión tiene forma de cafetera. De esas italianas, de toda la vida. Si los antiguos griegos lo compararon con la ropa de un cazador, es sólo porque aún no conocían la cafetera.
Todo este ladrillo venía a que siempre, cuando voy a un sitio (y siempre que sea de noche, claro) miro al cielo y busco a Orión. Lo hacía cuando me fui a vivir a la Safor, lo hacia cuando me fui a vivir a la Ribera, lo he hecho por Europa y , por supuesto, fue lo primero que hice cuando llegué a California. Me da tranquilidad, es como pensar: Por lejos que parezca que esté, mira, ahi tengo algo que conozco, que sé donde está. Como si se tratara de una montaña conocida y que buscas su silueta para saber donde estás. "No puedo estar lejos"- pienso, y la distancia parece desaparecer.
ÉL Y ELLA
Ella y él llegaban un poco pronto. Vieron sólo a tres personas hablando con el portero del local. No parecía haber mucho ambiente. Por el lado positivo, al menos no nevaba. Él llevaba casi siete años en Canadá (en realidad, era del norte de Inglaterra) y le había costado bastante acostumbrarse a la gente y al país. De hecho, hasta que ella se habia dignado a dirigirle la palabra, él había pasado casi un año subiendo cada día al mismo autobús, sentándose a su lado e intentando darle conversación. Por supuesto, en su cabeza sonaba a conversación interesante, pero en cuanto las palabras salían por su boca, sonaban como la mayor estupidez del mundo. Pero no era a él al único qu le pasaba. En cierta ocasión, uno de los compañeros de piso de ella dió una fiesta con la estúpida consigna de llevar puesto algo rosa. Ella hizo todo lo posible para que él estuviera alli y , por supuesto, él se las apañó para presentarse alli. Después de una muy buena noche, él se acercó a a ella para despedirse. Le dió las gracias por haberle invitado. ¿cuáles fueron las brillantes y románticas palabras que ella articuló en ese preciso e importante momento?...
-"¿Yo?, no, yo no te invité..."
Hay momentos en que las cosas no salen como uno tiene planeado. Por ejemplo, esta misma noche. Habían ido alli porque el dueño del local era amigo suyo. Hacía poco que había abierto, y quería que todos fueran alli para ir animando. Para esa noche había preparado una fiesta gay con transformistas... pero la verdad es que aparte de unos tios con minifalda que acababan de ver y las tres personas que hablaban con el pertero, aquella no parecia la noche ideal para divertirse a lo grande. Ya que estaban alli, se acercaron a la puerta. El portero les estaba diciendo a los tres (dos chicos y una chica) lo que costaba la entrada a la sala. A ellos, que parecían extranjeros, no les debió hacer mucha gracia el precio, y era de entender vista la poca animación en la calle. Cuando los tres se apartaron de la puerta, ellos dos se dispusieron a entrar.Estaban en la lista de gente que puede entrar sin pagar (ventajas de ser amigos del dueño, supongo). Al abrir la puerta, salió a la calle el sonido de la música del local. Entonces, ella se detuvo, se giró hacia el portero y dijo:
- esos tres - señalando hacia los extranjeros- son nuestros amigos. Entran con nosotros.
NOSOTROS
Habíamos pillado el avión el jueves despues de trabajar. Después de la presión de las últimas semanas y del fallido intento de disfrutar la noche en San Francisco en sábado anterior (estuvimos en la zona mas "animada" de la ciudad más animada del estado más animado de los malditos estados unidos y nos volvimos en un par de horas a casa porque no había ningún sitio donde ir), hacer una escapada a Canadá parecía buena idea. La ciudad más conocida y cercana que tenemos es Vancouver (bueno, ellos dicen "bancoufa"), asi que hasta alli nos pillamos el avión. Un par de horas y estábamos aterrizando en Canadá, por supuesto, ya de noche. Lo primero que hicimos el Joshua y yo fue besar el suelo, muy en plan visita del Papa. no era para menos, por fin habíamos llegado a la civilización. Hasta el aire parecia diferente a Estados Unidos. Hasta el oficial de inmigración del aeropuerto era mas agradable.
Esta vez no habíamos alquilado coche (a mi pesar) asi que fuímos en taxi hasta el hotel. La primera impresión de Canadá fue bastante fria (literalmente, porque en SanFran estábamos a veinti-pico largos y aqui debíamos rondar los casi-diez) y desierta. El hotel-La primera vez en meses que no duermo en un motel de carretera- no era nada del otro mundo. Tampoco me podia quejar, era de esperar que fuera así porque lo habia elegido el Joshua.
A la mañana siguiente, estuvimos dando vueltas por el centro de la ciudad. Vancouver es conocida como "la San Francisco del norte". No es una ciudad demasiado grande, está en una bahia, tiene un puente que recuerda al Golden Guei, su barrio chino (chinatown) es el mas grande del país, es una de las ciudades más turísticas del país y se supone que más animadas.
En cuanto a lo de turística, es algo relativo. Vamos, que relativamente veriamos unos veinte turistas en todo el dia. Que tampoco es lago que me importe, por mi , mucho mejor. Tampoco es una ciudad especialmente espectacular, pero es bonita, y sobre todo, parece una ciudad. Los canadienses, aunque sean de origen asiático (hay muchísimos) son bastante diferentes de los yanquis. Muchos se nos acercaban para ayudarnos, incluso sin pedirselo nosotros, la gente habla entre ellos, se hacen bromas...joder, que parecen personas! Y es que después de estos meses aqui por las américas empezábamos a dudarlo. Si recordais la peli de "La invasión de los ultracuerpos" (no la clásica, la de Donald Sutherland), asi es como estoy viendo a los yankies ultimamente.
Como os decía, Vancouver, sin ser espectacular, es una ciudad bonita, de esas para pasearlas, al estilo de Valencia o Albacete (comentario patrocinado por la Consejeria de turismo de la Mancha). Tiene rascacielos, no muchos ni muy grandes, edificios antiguos (de unos 100 años, claro), y gastronomia interesante (es decir, japoneses con menú del dia ). Fijaos si nos gustó caminar por ella que ni pillamos el autobús, y eso que la temperatura debia rondar los 5 grados. Si pillas el bonobús, te sirve incluso para un ferry que te lleva a la otra parte de la bahía. Allí puedes ir a un bosque (Capilano), donde puedes pasear entre los árboles por pasarelas a unos cuantos metros del suelo. Es algo así como las casa de los ewoks en la peli. Aqui teneis un enlace a un video donde aparece algo de esto:
http://www.directadmedia.com/simonsees/capilano.html
Estaba en el frio que hacia. Si eso fuera poco, empezó a llover y además yo me hice un esguince en el pie (ya me conoceis, hasta dos semanas después no fui al médico, lo que en mi es ya un avance, cuando me hice el de rodilla tardé 6 meses en ir a que me lo miraran). Estuvimos caminando por las zonas mas chungas de Vancouver, pero la verdad es que no nos pasó nada, creo. Eso sí, la cantidad de vagabundos que hay es impresionante. Además pasamos por una zona donde se iban a reunir miles de personas a fumar marihuana. Ademas de la San Francisco del norte, Vancouver también es conocida como la Amsterdam del norte. Sí, en Vancouver es ilegal, pero la propia policía dice que tiene cosas mucho más importantes que hacer que detener a quien se fuma tranquilamente un porro sin hacer daño a nadie. Para que veais la diferencia de tolerancia de la policía canadiense y la norteamericana. Y para que lo veais bien, aqui teneis otro par de links (joder, parece que hoy es el dia de los links):
http://www.youtube.com/watch?v=4o-IEOhCaGc (no os asusteis por el humo, no se está quemando nada)
http://www.youtube.com/watch?v=yVxfX8wIECU&feature=related (fijaos en la elegancia y humanidad de la policia desalojando la zona. Ah! y por cierto, no es un desfile guei).
Cuando llegamos intactos al hotel, nos duchamos, rezamos nuestras oraciones y nos pusimos a dormir. O lo intentamos, porque el puto hotal tenía una discoteca -karaoke abajo y la música se oía como si la tuvieramos en la habitación, (y estábamos en un cuarto piso!). Cuando conseguimos conciliar el sueño (eso es lo bueno de estar en paz con dios- o diosito, como le llaman los mejicanos), a las tantas me despierta un ruido. Es como cuando empieza a sonar el despertador. Pero evidentemente no era el despertador. Era la alarma de incendios. No es que quiera morir como un pollo barbacoa, pero yo tengo mu-mal-despertar, asi que me puse la almohada en la cabeza para intentar seguir durmiendo. Aquello, cada vez mas fuerte, continuó durante varios minutos. Entonces Pilar se despertó, y empezó a chillar. Y claro, cuando Pilar empieza a chillar por un incendio no hay dios que duerma, ni con una almohada buena del Ikea en la cabeza. Asina que el Joshua y este servidor se tuvieron que levantar corriendo, ponerse lo primero que pillaron (alta costura, claro) para salir cagando lechitas de alli. Teníais que haber visto a Pilar, estaba tan acelerada que arrancó la cadena de seguridad de la puerta. Parecia el increíble Hulk, pero sin tanto verde por la cara. Bajamos a saltos por la escalera de incendios, que nos saca del edificio y aparecemos en la calle, bajo cero, con un palmo de nieve encima de los coches. No había nadie más. Miro otra vez hacia los lados. Ni dios. Era increíble, la alarma del hotel sonando como diez minutos y nadie NADIE NADIE salió de su habitación. Claro, que yo les reto a que no hubieran salido de la habitación si hubierane stado con Pilar chillando y arrancando la puerta... ¿cómo demonios estaría la gente en las habitaciones para no ser ni capaces de salir? ¿qué demonios estarian haciendo para preferir no salir aun a riesgo de morir como un kebab? ¿se acojonarian al oir chillar a Pilar y no querrían salir para que ella no los desmembrara?... Al principio me pareció tan absurdo el hecho de que nadie hubiera salido de la habitación, pero luego pensé que fuera gente normal, que prefiriera quedarse durmiendo... no sé , era reconfortante. De repente, pensé en un hotel lleno de canadienses tapandose la cabeza con la almohada para no oir la alarma y susurrando: "venga, cinco minutos más , por favor...".
Justo entones, miré hacia el cielo. No había humo. ¿sabeis que vi? Orión.
Después de un dia sin parar de caminar, y aunque cada paso que daba sentía como si me metieran un hierro por enmedio del tobillo y me desgarraran por dentro (a ver, nunca lo he hecho, es una figura literaria), y después de la noche anterior sin poder dormir por el incendio y por la maldita música de la maldita dicoteca-karaoke del maldito hotel, pasamos por un supermercado para comprar algo de comida para cenar en la habitación. Al lado del supermercado habia una tienda de discos y libros. Empezamos a echar un vistazo y de repente encontramos un pequeño libro sobre gastronomía española. Ya era curioso, un libro sobre cocina española en Vancouver... ¿sabeís qué encontré al abrir el libro? En la vida lo adivinareis.... eran unas fotos del Mercat Central de Valencia...! la polla! (con perdón, pero la polla). Se me puso una sonrisa de tonto que-pa´-qué...
Llegamos al hotel, y mientras se "re-hidrataban" mis fideos instantaneos con sabor a pollo insaboro a la par que insípido, hojeé uno de los periódicos que habia cogido no sé dónde. ¿sabéis qué encontré en la contraportada? Un comentario sobre unas mujeres de SORIA que se habían quedado sin un duro al editar un calendario de esos que estan en bolas... En Estados Unidos, en los informativos más importantes no aparece ninguna información del mundo, y en un diario de Vancouver hablaban de... las mujeres de Soria... ....
Todavia dandole vueltas a qué diferencia entre estos dos paises, empiezo a leer un artículo donde se menciona..."el acento VALENCIANO de un arquitecto...." por supuesto hablaban de Calatrava,, pero lo importante es que decían la palabra "valenciano"... cuando en Estados Unidos difícilmente saben utilizar la palabra "europeo"...
Después de esto, a los fideos les encontré un delicioso sabor a pollo, y no paré de darles la brasa a estos dos para que bajaramos a hacernos unas cervezas aunque fuera a la discoteca del hotel. Había que celebrar la recién descubierta conexión valenciano-Vancouveriana y conocer un poco la noche canadiense. Así que al final, por no escucharme más, bajamos.
Hay momentos en que las cosas no salen como uno las tiene planeadas. Mi animación se estaba viniendo abajo. Aparte de unos tios con minifalda que acababamos de ver y portero de la sala, aquella no parecia la noche ideal para divertirse a lo grande. Ya que estabamos alli, nos acercamosa la puerta. El portero nos dijo lo que costaba la entrada a la sala. A nosotros no nos hizo mucha gracia el precio, y era de entender vista la poca animación en la calle. Cuando los tres apartamos de la puerta, una pareja se acercó a la entrada y empezaron a hablar con el portero .Estaban en la lista de gente que puede entrar sin pagar (ventajas de ser amigos del dueño, supongo). Al abrir la puerta, salió a la calle el sonido de la música del local. Entonces, ella se detuvo, se giró hacia el portero y dijo:
- esos tres - señalando hacia nosotros- son nuestros amigos. Entran con nosotros.

Él, ella y nosotros. Nosotros.
Dedicado a él y a ella, por invitarnos sin conocernos. Por hablarnos sin conocernos. Por reirnos juntos y beber sin conocernos. Por hacernos pasar una noche inolvidable sin pedir nada a cambio. Por demostrar que, en todo el mundo, las personas semos personas.
Siempre nos quedará Orión (y Vancouver).
Estaba con lo de la astronomía... él tenía muchos libros, que yo intentaba leer. El problema venía cuando a las treinta páginas me cansaba de intentar entender complicados cálculos de telemetría y espectrografía. Yo, cuando nadie miraba, pasaba cuarenta páginas de golpe para ver si ya había algo interesante, o al menos, comprensible. La de mentiras que se habrán contado en los sesudos libros de astronomía...
Por supuesto, mi hermano no se saltaba las páginas. Él las leía, y lo que es peor, las entendía. Yo no tenía- ni tengo- tanta capacidad. Pero en el sub-mundo de mis amigos, yo hacía uso de mi legendaria capacidad para memorizar datos estúpidos. Sin comprensión, sólo almcenar datos sin sentido. No era algo voluntario, pasaba porque sí. Aún hoy en día mi mente retiene datos absurdos y se olvida de las cosas más importantes (citas, reuniones, compromisos...), algo así como si tuviera en mi cabeza un filtro puesto al revés. Pero eso mis amigos no lo sabían, y yo me cuidé mucho de que salieran de su ignorancia. ¿Innoble? Tal vez. ¿Poco ético? pues no voy a decir que no... pero al fin y al cabo yo no inventé la astronomía. Y los libros de astronomía están llenos de datos absurdos y estúpidos.
Al tiempo, fui perdiendo interés por la astronomía, o tal vez fue que mi hermano fue interesandose por otras cosas, y nosotros, detrás con él. Pero lo cierto es que empezó a agobiarme conocer sobre agujeros negros que lo absorben todo (me veía un día saliendo de casa despistado para ir a mi primera cita con mi primera novia y que al llegar al lugar, un agujero negro venido del espacio del tamaño de un conguito pero con la masa del planeta tierra, la habria absorbido nada mas que por joder...). no me digais que no acojona el tema de los agujeros negros. Y puestos a decirme cosas, echadle un vistazo a este par de artículos de wikipedia:
- http://es.wikipedia.org/wiki/Agujero_negro (muy güeno el apartado de "historia de...")
- http://es.wikipedia.org/wiki/Singularidad_desnuda (es de astronomía, mentes calenturientas)
De aquella época me quedó una cosa: aprendí a reconocer una constelación. Orión. Vale que no es mucho, pero siempre queda muy bien cuando estando mirando el firmamento por la noche con otras personas, de repente pones voz, entre seria y casual, señalas con un dedo hacia arriba y dices: "Mirad, ahi está Orión". Si ves que la gente se sorprende, es que no saben mucho de constelaciones: ese es tu momento. a pertir de entonces, puedes empezar a inventarte el nombre de las constelaciones y estrellas que te de la gana, para ese momento, ya estaran pensando que eres una persona muy sabia.
Además, me sabe mal incluso el modo en que la identifico en el cielo. La mitología te dice que si tiene la forma de la túnica de un cazador, bla bla bla.... tonterías. La constelación de Orión tiene forma de cafetera. De esas italianas, de toda la vida. Si los antiguos griegos lo compararon con la ropa de un cazador, es sólo porque aún no conocían la cafetera.
Todo este ladrillo venía a que siempre, cuando voy a un sitio (y siempre que sea de noche, claro) miro al cielo y busco a Orión. Lo hacía cuando me fui a vivir a la Safor, lo hacia cuando me fui a vivir a la Ribera, lo he hecho por Europa y , por supuesto, fue lo primero que hice cuando llegué a California. Me da tranquilidad, es como pensar: Por lejos que parezca que esté, mira, ahi tengo algo que conozco, que sé donde está. Como si se tratara de una montaña conocida y que buscas su silueta para saber donde estás. "No puedo estar lejos"- pienso, y la distancia parece desaparecer.
ÉL Y ELLA
Ella y él llegaban un poco pronto. Vieron sólo a tres personas hablando con el portero del local. No parecía haber mucho ambiente. Por el lado positivo, al menos no nevaba. Él llevaba casi siete años en Canadá (en realidad, era del norte de Inglaterra) y le había costado bastante acostumbrarse a la gente y al país. De hecho, hasta que ella se habia dignado a dirigirle la palabra, él había pasado casi un año subiendo cada día al mismo autobús, sentándose a su lado e intentando darle conversación. Por supuesto, en su cabeza sonaba a conversación interesante, pero en cuanto las palabras salían por su boca, sonaban como la mayor estupidez del mundo. Pero no era a él al único qu le pasaba. En cierta ocasión, uno de los compañeros de piso de ella dió una fiesta con la estúpida consigna de llevar puesto algo rosa. Ella hizo todo lo posible para que él estuviera alli y , por supuesto, él se las apañó para presentarse alli. Después de una muy buena noche, él se acercó a a ella para despedirse. Le dió las gracias por haberle invitado. ¿cuáles fueron las brillantes y románticas palabras que ella articuló en ese preciso e importante momento?...
-"¿Yo?, no, yo no te invité..."
Hay momentos en que las cosas no salen como uno tiene planeado. Por ejemplo, esta misma noche. Habían ido alli porque el dueño del local era amigo suyo. Hacía poco que había abierto, y quería que todos fueran alli para ir animando. Para esa noche había preparado una fiesta gay con transformistas... pero la verdad es que aparte de unos tios con minifalda que acababan de ver y las tres personas que hablaban con el pertero, aquella no parecia la noche ideal para divertirse a lo grande. Ya que estaban alli, se acercaron a la puerta. El portero les estaba diciendo a los tres (dos chicos y una chica) lo que costaba la entrada a la sala. A ellos, que parecían extranjeros, no les debió hacer mucha gracia el precio, y era de entender vista la poca animación en la calle. Cuando los tres se apartaron de la puerta, ellos dos se dispusieron a entrar.Estaban en la lista de gente que puede entrar sin pagar (ventajas de ser amigos del dueño, supongo). Al abrir la puerta, salió a la calle el sonido de la música del local. Entonces, ella se detuvo, se giró hacia el portero y dijo:
- esos tres - señalando hacia los extranjeros- son nuestros amigos. Entran con nosotros.
NOSOTROS
Habíamos pillado el avión el jueves despues de trabajar. Después de la presión de las últimas semanas y del fallido intento de disfrutar la noche en San Francisco en sábado anterior (estuvimos en la zona mas "animada" de la ciudad más animada del estado más animado de los malditos estados unidos y nos volvimos en un par de horas a casa porque no había ningún sitio donde ir), hacer una escapada a Canadá parecía buena idea. La ciudad más conocida y cercana que tenemos es Vancouver (bueno, ellos dicen "bancoufa"), asi que hasta alli nos pillamos el avión. Un par de horas y estábamos aterrizando en Canadá, por supuesto, ya de noche. Lo primero que hicimos el Joshua y yo fue besar el suelo, muy en plan visita del Papa. no era para menos, por fin habíamos llegado a la civilización. Hasta el aire parecia diferente a Estados Unidos. Hasta el oficial de inmigración del aeropuerto era mas agradable.
Esta vez no habíamos alquilado coche (a mi pesar) asi que fuímos en taxi hasta el hotel. La primera impresión de Canadá fue bastante fria (literalmente, porque en SanFran estábamos a veinti-pico largos y aqui debíamos rondar los casi-diez) y desierta. El hotel-La primera vez en meses que no duermo en un motel de carretera- no era nada del otro mundo. Tampoco me podia quejar, era de esperar que fuera así porque lo habia elegido el Joshua.
A la mañana siguiente, estuvimos dando vueltas por el centro de la ciudad. Vancouver es conocida como "la San Francisco del norte". No es una ciudad demasiado grande, está en una bahia, tiene un puente que recuerda al Golden Guei, su barrio chino (chinatown) es el mas grande del país, es una de las ciudades más turísticas del país y se supone que más animadas.
En cuanto a lo de turística, es algo relativo. Vamos, que relativamente veriamos unos veinte turistas en todo el dia. Que tampoco es lago que me importe, por mi , mucho mejor. Tampoco es una ciudad especialmente espectacular, pero es bonita, y sobre todo, parece una ciudad. Los canadienses, aunque sean de origen asiático (hay muchísimos) son bastante diferentes de los yanquis. Muchos se nos acercaban para ayudarnos, incluso sin pedirselo nosotros, la gente habla entre ellos, se hacen bromas...joder, que parecen personas! Y es que después de estos meses aqui por las américas empezábamos a dudarlo. Si recordais la peli de "La invasión de los ultracuerpos" (no la clásica, la de Donald Sutherland), asi es como estoy viendo a los yankies ultimamente.
Como os decía, Vancouver, sin ser espectacular, es una ciudad bonita, de esas para pasearlas, al estilo de Valencia o Albacete (comentario patrocinado por la Consejeria de turismo de la Mancha). Tiene rascacielos, no muchos ni muy grandes, edificios antiguos (de unos 100 años, claro), y gastronomia interesante (es decir, japoneses con menú del dia ). Fijaos si nos gustó caminar por ella que ni pillamos el autobús, y eso que la temperatura debia rondar los 5 grados. Si pillas el bonobús, te sirve incluso para un ferry que te lleva a la otra parte de la bahía. Allí puedes ir a un bosque (Capilano), donde puedes pasear entre los árboles por pasarelas a unos cuantos metros del suelo. Es algo así como las casa de los ewoks en la peli. Aqui teneis un enlace a un video donde aparece algo de esto:
http://www.directadmedia.com/simonsees/capilano.html
Estaba en el frio que hacia. Si eso fuera poco, empezó a llover y además yo me hice un esguince en el pie (ya me conoceis, hasta dos semanas después no fui al médico, lo que en mi es ya un avance, cuando me hice el de rodilla tardé 6 meses en ir a que me lo miraran). Estuvimos caminando por las zonas mas chungas de Vancouver, pero la verdad es que no nos pasó nada, creo. Eso sí, la cantidad de vagabundos que hay es impresionante. Además pasamos por una zona donde se iban a reunir miles de personas a fumar marihuana. Ademas de la San Francisco del norte, Vancouver también es conocida como la Amsterdam del norte. Sí, en Vancouver es ilegal, pero la propia policía dice que tiene cosas mucho más importantes que hacer que detener a quien se fuma tranquilamente un porro sin hacer daño a nadie. Para que veais la diferencia de tolerancia de la policía canadiense y la norteamericana. Y para que lo veais bien, aqui teneis otro par de links (joder, parece que hoy es el dia de los links):
http://www.youtube.com/watch?v=4o-IEOhCaGc (no os asusteis por el humo, no se está quemando nada)
http://www.youtube.com/watch?v=yVxfX8wIECU&feature=related (fijaos en la elegancia y humanidad de la policia desalojando la zona. Ah! y por cierto, no es un desfile guei).
Cuando llegamos intactos al hotel, nos duchamos, rezamos nuestras oraciones y nos pusimos a dormir. O lo intentamos, porque el puto hotal tenía una discoteca -karaoke abajo y la música se oía como si la tuvieramos en la habitación, (y estábamos en un cuarto piso!). Cuando conseguimos conciliar el sueño (eso es lo bueno de estar en paz con dios- o diosito, como le llaman los mejicanos), a las tantas me despierta un ruido. Es como cuando empieza a sonar el despertador. Pero evidentemente no era el despertador. Era la alarma de incendios. No es que quiera morir como un pollo barbacoa, pero yo tengo mu-mal-despertar, asi que me puse la almohada en la cabeza para intentar seguir durmiendo. Aquello, cada vez mas fuerte, continuó durante varios minutos. Entonces Pilar se despertó, y empezó a chillar. Y claro, cuando Pilar empieza a chillar por un incendio no hay dios que duerma, ni con una almohada buena del Ikea en la cabeza. Asina que el Joshua y este servidor se tuvieron que levantar corriendo, ponerse lo primero que pillaron (alta costura, claro) para salir cagando lechitas de alli. Teníais que haber visto a Pilar, estaba tan acelerada que arrancó la cadena de seguridad de la puerta. Parecia el increíble Hulk, pero sin tanto verde por la cara. Bajamos a saltos por la escalera de incendios, que nos saca del edificio y aparecemos en la calle, bajo cero, con un palmo de nieve encima de los coches. No había nadie más. Miro otra vez hacia los lados. Ni dios. Era increíble, la alarma del hotel sonando como diez minutos y nadie NADIE NADIE salió de su habitación. Claro, que yo les reto a que no hubieran salido de la habitación si hubierane stado con Pilar chillando y arrancando la puerta... ¿cómo demonios estaría la gente en las habitaciones para no ser ni capaces de salir? ¿qué demonios estarian haciendo para preferir no salir aun a riesgo de morir como un kebab? ¿se acojonarian al oir chillar a Pilar y no querrían salir para que ella no los desmembrara?... Al principio me pareció tan absurdo el hecho de que nadie hubiera salido de la habitación, pero luego pensé que fuera gente normal, que prefiriera quedarse durmiendo... no sé , era reconfortante. De repente, pensé en un hotel lleno de canadienses tapandose la cabeza con la almohada para no oir la alarma y susurrando: "venga, cinco minutos más , por favor...".
Justo entones, miré hacia el cielo. No había humo. ¿sabeis que vi? Orión.
Después de un dia sin parar de caminar, y aunque cada paso que daba sentía como si me metieran un hierro por enmedio del tobillo y me desgarraran por dentro (a ver, nunca lo he hecho, es una figura literaria), y después de la noche anterior sin poder dormir por el incendio y por la maldita música de la maldita dicoteca-karaoke del maldito hotel, pasamos por un supermercado para comprar algo de comida para cenar en la habitación. Al lado del supermercado habia una tienda de discos y libros. Empezamos a echar un vistazo y de repente encontramos un pequeño libro sobre gastronomía española. Ya era curioso, un libro sobre cocina española en Vancouver... ¿sabeís qué encontré al abrir el libro? En la vida lo adivinareis.... eran unas fotos del Mercat Central de Valencia...! la polla! (con perdón, pero la polla). Se me puso una sonrisa de tonto que-pa´-qué...
Llegamos al hotel, y mientras se "re-hidrataban" mis fideos instantaneos con sabor a pollo insaboro a la par que insípido, hojeé uno de los periódicos que habia cogido no sé dónde. ¿sabéis qué encontré en la contraportada? Un comentario sobre unas mujeres de SORIA que se habían quedado sin un duro al editar un calendario de esos que estan en bolas... En Estados Unidos, en los informativos más importantes no aparece ninguna información del mundo, y en un diario de Vancouver hablaban de... las mujeres de Soria... ....
Todavia dandole vueltas a qué diferencia entre estos dos paises, empiezo a leer un artículo donde se menciona..."el acento VALENCIANO de un arquitecto...." por supuesto hablaban de Calatrava,, pero lo importante es que decían la palabra "valenciano"... cuando en Estados Unidos difícilmente saben utilizar la palabra "europeo"...
Después de esto, a los fideos les encontré un delicioso sabor a pollo, y no paré de darles la brasa a estos dos para que bajaramos a hacernos unas cervezas aunque fuera a la discoteca del hotel. Había que celebrar la recién descubierta conexión valenciano-Vancouveriana y conocer un poco la noche canadiense. Así que al final, por no escucharme más, bajamos.
Hay momentos en que las cosas no salen como uno las tiene planeadas. Mi animación se estaba viniendo abajo. Aparte de unos tios con minifalda que acababamos de ver y portero de la sala, aquella no parecia la noche ideal para divertirse a lo grande. Ya que estabamos alli, nos acercamosa la puerta. El portero nos dijo lo que costaba la entrada a la sala. A nosotros no nos hizo mucha gracia el precio, y era de entender vista la poca animación en la calle. Cuando los tres apartamos de la puerta, una pareja se acercó a la entrada y empezaron a hablar con el portero .Estaban en la lista de gente que puede entrar sin pagar (ventajas de ser amigos del dueño, supongo). Al abrir la puerta, salió a la calle el sonido de la música del local. Entonces, ella se detuvo, se giró hacia el portero y dijo:
- esos tres - señalando hacia nosotros- son nuestros amigos. Entran con nosotros.

Él, ella y nosotros. Nosotros.
Dedicado a él y a ella, por invitarnos sin conocernos. Por hablarnos sin conocernos. Por reirnos juntos y beber sin conocernos. Por hacernos pasar una noche inolvidable sin pedir nada a cambio. Por demostrar que, en todo el mundo, las personas semos personas.
Siempre nos quedará Orión (y Vancouver).
