Hoy la entrada tiene dos motivos principales- con lo cual es un poco contradictorio, porque si son dos, uno debería ser principal y el otro secundario...- pero bueno. Además, estoy metido de lleno en la redacción de otra entrada, asi que esta será un poco corta.
Lo primero que quería decir es que nos sentimos muy sólos en la colonia española en Pleasant Hill. Todos sabeis que el traidor del Joshua se marchó hace unos días (le seguimos guardando rencor), pero es que le han seguido Marta, Gabriela, Javier Father y Javier Pilindrín.
Se me hace muy raro pensar que si me asomo a la calle, no los voy a ver, o que, si necesito algo, no los tengo a mi lado.
Hoy, como casi cada noche durante el último año, he bajado a las perras para que dieran su último paseo antes de dormir. Como comprendereis, lo del último paseo es un eufemismo que utilizo para ser fino y no decir que van a cagar.
Todas las noches caminamos los tres, ellas con correa, yo suelto, hacia el río que hay junto a la urbanización donde vivimos. Es un rio muy majo, con sus árboles con hojas (bueno, depende de la estación), sus plantas para que se escondan las pulgas, los mapaches, los perros asesinos, los patos y los buitres (si, que de todo hay en la viña del señor y en nuestro río). Cuando voy hacia alli, siempre paso por delante de casa de Gabriela y los Javieres (yo les llamo Javi, tanto al padre como al hijo, aunque seguro que Javi padre piensa por qué coño no le digo Javier, pero es muy educado y no se caga en mis muelas ni ná). Siempre, o casi siempre, hay dos luces encendidas en su casa. Una, la de la habitación, la otra, la del comedor. Una cosa lleva a la otra. O, mejor aún, una Casa lleva a la otra. Gabriela y Javi padre siempre se quejan de lo finas que son las paredes de esa casa, y de que no hay intimidad. Y por eso es que está encendida la luz de su habitación. Y es por eso también que está encendida la otra luz, la del comedor. Para ganar en intimidad, en insonorizar los oídos del golfo de su hijo, le compraron una plesiesteison que colocaron, muy estratégicamente en el salón. Así, cuando cada noche paso por delante de su casa, soy un poco más feliz porque sé que ellos tres también están siendo felices.
Mis perras también miran para arriba. No en vano son las niñas de los ojos de Javi y Gabriela. Entre que ellos dejaron la perra en Galicia, que su hijo no les da más que disgustos (es un depravado, pero a la vez es un encanto de chaval, cosas de la edad) y que mis perras son como yo, que se hacen de querer... cada dos por tres nos hacen visitas para verlas y estrujarlas. Guinness le tiene especial cariño a Gabriela (¿será por las caricias?) y Gómez se vuelve loca cada vez que ve a Javi... bueno, la verdad es que nosé quien está más loco de los dos.
Hoy no había luces en la casa, y se me hacía raro pensar que estaba vacía. Que ya no estaban los ordenadores permanentemente encendidos para corregir trabajos del instituto y que no salían los deliciosos olores de la comida que preparaba Javi. Él tiene la costumbre de poner las cervezas en el lavavajillas, y ahora, hasta el lavavajillas está vacio.
Tampoco se oían los balonazos de Javi hijo jugando con su amigo Sebastián en la calle. Estoy seguro que nunca habían escuchado aqui jugar en la calle a dos chavales... no están acostumbrados a ver a le gente divertirse en plena calle. Y me parece que van a tardar en oir otra vez a alguien jugando en la calle. A veces, cuando estaba con el ordenador, les oía, supngo que cuando se les escapaba el balón y le pegaban a un coche. Ese sonido me transportaba a España más rápido que cualquier avión.
¿Y Marta? El consuelo que me queda es pensar que ella va a volver, aunque no nos crucemos. Así es unpoco como si no se hubiese ido. Espero verla en cualquier momento, caminando hacía algún lugar, a toda velocidad. Seguro que la tierra da vueltas porque Marta la mueve con los pies. Y siempre sonriendo. Marta, con las opiniones tan diferentes a mi que tiene en muchos campos, jamás ha perdido la sonrisa ante mis inoportunos comentarios. Esa nobleza es algo que te honra, Marta. Ojalá más gente que piensa como tú, actuara también como tú.
Lamento mucho no poder poner ahora unas fotos de estos grandes amigos. Son aqui ahora mismo las 4 y media de la mañana y no puedo montar el disco duro. Pero no quería dejar pasar hoy sin despedirme de vosotros. Os echaremos mucho d emenos. Perdón, me equivoqué en el tiempo verbal: os echamos mucho de menos.
Ahora viene el segundo motivo para escribir la entrada, y que de hecho , es el que le da el título.
Joshua sabe perfectamente que estamos de acuerdo en muchas cosas, pero me temo que hay una en la que no. Y no es al repecto de que es más ético y moral gastarse el dinero en zapatos antes que en camisetas. Es sobre la sensación con la que parece que te has marchado de este país tan raro. O al menos, mi enfoque es diferente...
Todos sabeis que yo no quería venir a Estados Unidos. Todos sabeis lo que opino de este sistema y que, por expresarlo en este blog, de alguna manera me la estaba jugando. Pero Jóse, no me parece justo que lo expreses asi. Estás contando los meses, los días y los minutos que pasaste aqui, y haciendo números de la parte de ese tiempo que fue mala, dura u horrible. Sé que estabas sin la familia, sin tus amigos de siempre, sin tus niños...
Sabes también tú, que mi año, en cierto modo, no ha sido demasiado bueno. Mi familia se ha roto, los problemas de salud han vuelto, en los meses antes de venir perdí a dos personas que habían sido muy importantes en mi vida y me vi en situaciones que jamás pensé que viviría y que aún no se han resuelto, y en lo profesional tuve que pasar por momentos absurdamente denigrantes para unos compañeros y amigos y para mi mismo... claro que podría contar esos minutos, incluso los segundos, para hacer un balance negativo de este tiempo. ¿sabes cual es mi balance ?
11 meses, o 330 días, o 7920 minutos, o 475.000 segundos maravillosos porque he tenido la suerte de estar con un grupo de personas como jamás podría haber imaginado. Lo que esa gente me ha aportado es lo que me hace estar aqui escribiendo a las 5 menos diez de la mañana, lo que me ha hecho levantarme cada día cuando muchas mañanas en los últimos seis meses, ni siquiera tenía ganas de vivir. Una frase que me gusta bastante, y que al vez haya comentado alguna vez ya, es la de que la vida es lo que te pasa mientras planeas otras cosas. Cuando mi familia estaba mal, he tenido amigos que me han hecho reir. Cuando me lamentaba por las cosas que tenía que hacer en la escuela, pensaba en lo diferente que le he dado yo a esos niños y a esas familias. ¿porqué crees que lloraron cuando se despidieron de nosotros? Cuando al final de un día me lamentaba por lo mal que iba todo o por lo horrible que es este sistema, en lugar de contar los días que faltaban, me alegraba por haberlo logrado un día más, por estar más cerca y por ser una pequeña piedra en el engranaje de este sistema. Cada vez que nos reíamos juntos, se borraban diez malas experiencias. Cada vez que viajábamos a algún sitio que nos dejaba con la boca abierta, yo volvía a ser el niño que fui cuando oí hablar o leí acerca de esos sitios por primera vez. Si hay algo que lamento es no haber sido capaz o valiente para mantener más contacto con la gente que quiero en España: mis padres, mis hermanos, mis amigos...pero eso es algo que espero que ellos puedan entender algún día.
Me puse triste al leer tus mensajes porque me dio la impresión de que no había estado a la altura que debía para haberte apoyado en ciertos momentos, o que lo que habías viviso aqui con nosotros no había podido compensar esos malos momentos. No sé, espero que si es así, nos sepas disculpar.
Te echamos mucho de menos.