el abominable niño de las nieves

aqui se narran las aventuras y desventuras en California de una serie de personajes ficticios a traves de los inocentes ojos de un niño de 6 años que de mayor queria ser el abominable hombre de las nieves

lunes, 15 de septiembre de 2008

Una piedra gigante

Otra vez, mientras subía las escaleras para ir hacia la cama, desee con todas mis fuerzas abrir mis ojos a la mañana siguiente y darme cuenta de que todo había sido un mal sueño, y que todo seguía siendo como yo creía y quería. Entonces, me estiraría, bostezaría y volvería a taparme la cabeza con la almohada, sonriendo por haberme llegado a creer la pesadilla. Y me volvería a dormir, feliz al pensar la suerte que tengo al haber sido elegido por Aliena.









Ayer, antes de acostarme me di cuenta de que, por mucha ilusión que le pongas a algo, no tiene porque funcionar. Me lo demostró una persona, la ultima con la que hable ayer y la única que me lo podía decir, y comprendí que en el fondo, la culpa es mía por ser un iluso.



No he podido pegar ojo en toda la noche, porque había mucho trabajo que hacer en mi cabeza. Tenia que desmontar uno por uno toda la estructura de sueños, de planes, de proyectos que había construido en mi mente, que parecía ocupada por pesados andamios de una catedral medieval que de repente se ha quedado sin poderse acabar Ahora, los caros capiteles que remataban grandiosas columnas en mi cabeza solo servirán para marcar los limites de campos yermos y vacíos.

Los cimientos de todas esas ideas y proyectos que un día pensé me volvían a unir a la vida ya no servirán para construir nada, y quedaran ahí, recordando lo que no fue, lo que nunca se llego a construir, y volverán a demostrar que mis planes nunca pasan de ser grandes cicatrices.
Pierdo el castillo que construí una y otra vez, dentro y fuera de mi mente, le digo adiós a las paredes que llegaron a hacerme creer que si seria capaz de levantar algo con mis propias manos.
Si alguien es responsable de haber levantado esos sueños, esas ideas, soy yo, si hay un responsable de haber creído que había una esperanza, soy yo. Si alguien quiso ver en las palabras una confirmación de sus propios deseos, soy yo. La gente no puede cambiar sus sentimientos.

Últimamente, he oído muchísimas veces la canción El sonido de mi corazón, de los niños mutantes, y cada vez, como os decía en la ultima entrada, me volvía a levantar y hacia que siguiera adelante. Ayer por la noche, desee no volver a escucharla. De hecho, lo que desee fue no volver a oír el sonido de mi propio corazón.




He perdido las cosas, y lo que mas me duele, pierdo a las personas,. Ya no volveré a hundir mi nariz en su pelo, ya no volveré a buscar el lugar donde sus orejas se unen con el cuello para cerrar allí los ojos.

Sigo pensando que ella es Aliena. Pero nadie me dijo que yo fuera Jack. Bueno, si. Un iluso.

2 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Hola de nou, Jaume. No se de manera certa què et passa per la vida o pel cap, i sé que no m'importa, però vull que sàpigues que m'agrada considerar-me amiga teua per poder dir-te que no m'agrada veure patir els meus amics.
En el fons, i de forma egoista, m'alegra tornar a contar amb tu una mica més aprop que el darrer any. I crec que te comprenc, ja que tu i jo en este moment, sembla que tenim més coses en comú del que pugues pensar.

Mil abraçades. Supose que encara tens el meu correu. I una de les coses que més m'agradaria és poder disfrutar de nou de la teua companyia, encara que fora en llenguatge escrit...

I efectivament, la música és la millor companyia, i no sols per als viatges...

La mestreta música de "quasi" la Vega baja pensa molt en tu...

17 de septiembre de 2008 a las 9:13  
Blogger xoum ha dicho...

SSSSSSSSSSSSUUUUUUUUUUUSSSSSSSSSSSAAAAAAAAAAANNNNNNNNNNNNNNNAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

(s'ha notat que m'he alegrat molt de llegir-te?)

I si, si que tenim moltes coses de que parlar.

18 de septiembre de 2008 a las 10:48  

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