La vida sin música
Oscurece, carga y desaparece
Hay cosas que solo puedes hacer cuando eres pequeño, como una especie de superpoderes que desaparecen con la edad. Que nadie piense que yo de pequeño podía atravesar paredes o mover cosas con el pensamiento (la única persona que podía hacer algo parecido era mi madre, que, casi sin pensar, movía mis cosas siempre en la misma dirección: la basura).
Mis superpoderes eran, aunque mas mundanos, igual de increíbles para mi.
Por ejemplo, recuerdo cuando, todavía en la escuela, nos explicaron que la luz viajaba en linea recta -información por otro lado vital para un niño de trece anos. Pues bien, gracias a mis superpoderes, eso ya lo había descubierto yo anos antes.
Cuando era bastante pequeño, recuerdo que al caminar de noche por las calles iluminadas por farolas, si las miraba entrecerrando los ojos, aquellas potentes luces se convertían en un punto del que salían rectos rayos de luz, que me recordaban a las estrellas del espacio de las películas de ciencia ficción. Que todo este extraño fenómeno se debiera a simplemente que yo estaba cerrando los ojos, a mis propias pestañas o incluso a mi miopía, no quitaba valor al hecho de que indudablemente para mi, todo se explicaba porque mi vista era mas rápida incluso que la luz y que mi intelecto de seis años estaba mas avanzado que casi veinte siglos de ciencia occidental. Por eso, cuando mi maestra, apoyándose en la docta sapiencia de quien había escrito aquel libro de tapas verdes ( mis superpoderes nunca pudieron explicar porque las ciencias eran verdes, el lenguaje azul y las matemáticas rojas...), soltó aquello de que la luz viaja en linea recta.., yo, como si lo viera, me recostaría hacia atrás en mi pupitre, le daría un codazo cómplice a mi compañero y le diría, en voz baja para no ridiculizar a mi querida maestra, “que pasa? Que esta nunca ha mirado una farola cerrando los ojos...?”
Por una parte me alegro de volver a notar ahora estas ganas de explorar el mundo, aunque sea mas a través de mi nariz y mis orejas, cuando en lo que mas he pensado últimamente es como desaparecer de el.
Acabo de decir que, como todos, exploro el mundo también a través de los olores. Pero no, no soy de esas personas que disfrutan con los olores elegantes y refinados de los perfumes. No podría identificar uno ni viendo la botella. Soy demasiado básico para eso. Yo disfruto con el olor de una piedra, el olor de la corteza del pan, el cálido olor de la almohada un domingo por la mañana y por supuesto, de los mejores olores del mundo, el que notas al poner tu nariz entre el pelo de la otra persona o en el espacio que hay justo detrás de sus orejas, en el pliegue que forma el nacimiento de la oreja con el cuello, una piel suave como pocas.. En esos tres centímetros cuadrados se concentra toda la esencia de la persona...cuando lo hago, me siento como Jean-Baptiste, el protagonista de El Perfume.
Si lo hacéis, es recomendable que contéis con el beneplácito de la otra persona. Es solo un consejo.
Otro superpoder, aunque este habría que calificarlo casi mas como habilidad, es la capacidad de oír cosas que no puedes oír cuando eres adulto. Y no estoy hablando de esas frecuencias tan altas que dejamos de oír cuando nuestro oído envejece ... De lo que yo hablo es de algo que, seguramente si quisiéramos, podríamos seguir escuchando hasta en la vejez. . El problema es que ya no queremos. Dejamos de escuchar estas cosas cuando empezamos a pensar que lo que tenemos nosotros en la cabeza es mas importante que lo que hay fuera de ella, como si, orgullosos, le quisiéramos decir al mundo que es el quien nos debe escuchar a nosotros... que el sonido de nuestras palabras, o incluso de nuestras ideas o pensamientos es infinitamente mejor y mas interesante que todo lo que hay flotando a nuestro alrededor: miles de sonidos que nos iluminan un mundo lleno de cosas por descubrir, músicas que suenan donde no hay música...
Por ejemplo, cuando era pequeño yo era capaz de escuchar la música que hacia al arrastrar un lápiz contra la pared cuando iba o volvía de la escuela. Aparte del ruido que un adulto calificaría como molesto y la marca que ibas dejando por la pared (que el dueño calificaría de otra forma), yo podía escuchar sutiles variaciones de tono. Por ejemplo, no daba igual que la pared fuera lisa que rugosa, que fuera de un basto revoco de mortero que de azulejos, donde el lápiz iba lanzando un suave clac cuando llegaba a las juntas. Y si tenias la suerte de encontrarte con alguna reja, valla o verja metálica, era aun mejor. Si ibas subiendo y bajando la mano conforme andabas, como si dibujaras olas en el metal, oías como iban cambiando las notas, casi como si estuvieras tocando el órgano de alguna iglesia.
Y el ruido de la lluvia? Que me decís de el? En la finca que yo vivía, los pisos eran tan pequeños, las paredes tan finas y la gente tan ruidosa, que, si alguien estornudaba por la noche, podías oír a los vecinos de otros pisos diciendo “Jesús!”. El paréntesis a esa continua riada de sonidos provenientes de todos los lados,lo ponían los días de lluvia, sobre todo en septiembre, cuando yo me tumbaba en la cama, con la cabeza hacia la ventana. Esa ventana, vieja y de madera, daba a un patio de luces donde caía de todo: pájaros, pinzas, ropa e incluso basura de algún vecino. Aunque, en lugar de patio de luces, yo prefería llamarle deslunado. Es mucho mas sugerente, mas misterioso, evocar un lugar al que le han quitado la luna. Quien? Por que?...
En aquel deslunado había unas uralitas tapando el patio de los vecinos de abajo, y al llover, el agua repiqueteaba sin parar. Y eso es lo que yo escuchaba. Cerraba los ojos y esperaba a que me invadiera ese sonido. Enseguida, empezaba a entrar en mi, y un escalofrío recorría mi espalda. A veces, incluso, me destapaba un poco para notar el frío, y volver a sentir ese escalofrío.
Es triste ver como dejamos de escuchar el mundo, y no solo porque dejamos de mostrar interés en cocerlo, en explorarlo, en seguir abiertos a la sorpresa, y pasamos a interesarnos solo en poseerlo o en saber como utilizarlo... pero no solo dejas de escuchar el sonido de un lápiz al ser arrastrado contra la pared o el ruido de la lluvia o que dejes de saber, con los ojos cerrados, si las hojas del árbol que oyes por el viento son verdes o no, solo por su sonido... Es mucho mas triste que eso. Nosotros, orgullosos, pensamos que somos tan inteligentes y capaces, que nuestros oídos, siguiendo las instrucciones de nuestros no menos inteligentes y capaces cerebros, establecen unos filtros tan eficientes que dejan pasar solo lo realmente importante y que todo lo nimio queda fuera.
Ese colador, mas que filtro, sonoro, se convierte en realidad en un estrecho embudo mental y emocional. Lo primero que dejamos de escuchar es a los demás y pasamos a escucharnos a nosotros mismos solamente. Claro, al dejar de escuchar a los demás, jamas podremos saber realmente como se sienten o comprenderlos. Ese filtro deja pasar solo aquellas cosas que se deberían quedar fuera: las mentiras, los gritos, las ofensas, que como los residuos químicos, al no poder ser procesados por nuestra mente, se acaban depositando. Forman un nefasto sedimento, de color gris, que acabara siendo el abono donde crecerá la desconfianza y la incomprensión respecto a un mundo del que lo bueno se quedo fuera de nosotros. Pero no pasa nada, nosotros seguiremos pensando que nuestros capaces e inteligentes filtros siguen funcionando a la perfección. Mientras, como en un plato donde se utilizo una especia tan fuerte y en tal cantidad que acabo tapando el resto de delicados sabores, todos los pequeños sonidos, las pequeñas palabras que son las que realmente esconden el significado de las cosas, las pequeñas músicas, se quedan fuera, tal vez esperando que alguien cometa alguna vez un descuido, y puedan empezar a asentarse en su mente y nazca una planta nueva, nunca vista hasta ahora.
Alguna vez leí, o me lo diría mi hermano, por lo que me lo creería igual, que en edificios altos, las ondas sonoras de las conversaciones quedan rebotando en las paredes durante algún tiempo, como ecos de lo contado, y siguen ahí, incluso cuando todo parece estar ya en silencio, y que podrían ser recuperadas. Yo tengo la esperanza de que pase lo mismo con todas esas pequeñas cosas y sonidos que se dijeron alguna vez y que se quedaron flotando cerca de mi, aunque yo me empeñe en cerrar mis oídos. Vuelvo ahora a rememorar momentos y vuelvo a pensar en lo que escuche y en lo que me dijeron, pero sobre todo en lo que no escuche... y me doy cuenta de lo estúpido que fui al no disfrutarlas en ese momento o al no haber tenido en cuenta esa cosas para haber tomado una decisión mas correcta. Del mismo modo que después de oír el ruido de la lluvia, si escuchas cuidadosamente puedes oír a la tierra e incluso a los edificios abrir los poros como para respirar, te ves envuelto en un mundo nuevo que se va mostrando a partir de pequeños sonidos. Esos mismos sonidos te permiten escuchar de nuevo el ruido de la lluvia, y se te vuelve a erizar la piel, como anticipando la sensación de las gotas a punto de caer y recorrer tu espalda entre la ropa... lo bueno de los pequeños sonidos es que dejan espacio para muchos mas, y uno te lleva a otro. Piensa ahora en esas graves palabras que nos gusta tanto decir. Y piénsala como si la oyeras pronunciar pomposamente o gritar, que es como se suelen decir. Intenta pensar en lo que esa palabra te sugiere. Nada. Es una palabra tan pesada y vacía que ningún otro sonido, ninguna otra palabra ni idea la puede acompañar. Si utilizas solo ese tipo de palabras, seguramente quien te escuche nunca oirá ninguna otra de las cosas que le has dicho, porque esa gran y pesada palabra acabara con todas las que hay alrededor, y de nada servirán tus matizaciones, porque, al fin y al cabo, las matizaciones pertenecen al reino de las pequeñas cosas.
Cuando hablo, igual que cuando escucho, igual que cuando como o bebo, me gusta notar pequeñas palabras, matices y sabores.
La materia gris se llama así porque es es poso sucio que se va asentando en nuestra cabeza, gris de pensamientos grises, de forma gris de ver la vida.
Uno de mis sonidos favoritos, el de la lluvia, estaba dejando de oírlo en los últimos años. Al principio no me daba cuenta, pero luego note que incluso pegando mi cabeza al cristal en un día de lluvia furiosa, lo único que podía oír era lo que había dentro de mi propia cabeza. El eco de las palabras pesadas. Es increíble el ruido que pueden llegar a hacer. Hay leyes que limitan el ruido que llega a nuestros oídos, pero no dicen nada del ruido de las grandes y graves palabras. Eso decibelios mentales son los que me estaban privando de un sonido que cuando era pequeño podía estar disfrutando durante horas. Este año, un día, cuando estábamos en Juanita, empezó a llover bastante fuerte. Y resulta que el porche de atrás lo tenían cubierto con una uralita de plástico bastante sonora, por cierto. Estaba hablando dentro de la casa y al oír el repiqueteo me acorde de mi triste sordera selectiva. Era como esas veces que vas caminando por la calle y de repente crees oír una voz conocida. No sabes de quien, ni de cuando, pero te giras. Sin saber muy bien porque, como siguiendo un impulso de lo que hubo un día bajo la materia gris, salí de la casa y me senté en uno de los sillones que tenían fuera. Me quite las gafas, cerré los ojos y escuche... nada. Incomodo, los volví a abrir, me moví en mi asiento, carraspee y volví a cerrar los ojos....nada. No escuchaba nada. A ver, por supuesto que escuchaba el repiqueteo de la lluvia, pero era como, no se, un sonido plano, que no me decía nada. Desilusionado al darme cuenta de que ya había perdido mi superpoder de quedarme dormido escuchando la lluvia, me quede en la misma posición, derrotado, con mi espalda recostada en el asiento, con la cara hacia arriba y los ojos cerrados, respirando profundamente y resignado a seguir escuchando las grandes palabras en mi cabeza el resto de la vida. De repente, abrí los ojos. Algo se había movido encima de mi. No lo había visto, pero estaba seguro de haberlo oído. Mire a mi alrededor y no había nada ni nadie, solo la lluvia. Volví a cerra los ojos y volví a escucharlo. Seguía sin haber nadie cerca. Por lo visto era algo que solo podía escuchar con los ojos cerrados. Así que probé una vez mas. Ojos cerrados... uno... dos.... allí estaba otra vez! Y ahora había oído bien lo que era... era como el ruido que haría un pequeño dedo sobre un tambor destensado. Y ahora otro, y otro. Tap, tap, tap. Era la lluvia. Apreté mas los ojos y me di cuenta,, no escuchaba solo las gotas cayendo. A la vez, con atención, podías notar como esas gotas caían sobre otras que habían caído antes y que ya empezaban a deslizarse por la pendiente de plástico. Ssssssssssshhh . Y luego ese tap y ese ssssssssh acababan cayendo tras hacer una pausa en silencio sobre las hojas de las plantas, que las aguantaban durante unos instantes, luego se inclinaban vencidas por el peso y las gotas caían en la siguiente hoja. Flop, flop, flop. Y luego, la tierra las recibía absorbiéndolas con cuidado de no hacer un ruido inapropiado... era increíble estar en medio de toda aquella sinfonía de sonidos desplegándose para mi. Esa era otra de las cosas buenas de ir a Juanita por la noche: tenias cena, charla y sinfonía gratis....
Y así permanecí, en lo que una persona adulta llamaría silencio ... Quien seria capaz de decir que hay silencio en medio de una opera? Permanecí y recupere sin darme cuenta mi superpoder de dormir con la lluvia. Hasta que alguien, extrañado, salio preocupado por si cogía frío. Que haces? Escucho la lluvia-y me miro como sin comprender...pero yo se lo que decía.
Algunas noches, desde que descubrí la existencia de las palabras graves dentro de mi, practico un pequeño juego de mi invención. Confío en que no se lo diréis a nadie, no me gustaría verlo por ahí en una caja, patentado y que alguien se estuviera haciendo rico a mi costa. Os lo explico: consiste en ponerte unos tapones de espuma bien dentro en los oídos un día que las palabras graves están particularmente activas. Sabéis que pasa? Curiosamente, y en contra de lo que pudierais pensar, no aprovechan que solo les puedes oír a ellas para chillar mas. Bueno, lo intentan, pero entonces se empiezan a oír ellas mismas, y solo muy, muy por debajo, puedes oír también el ruido de tu propia respiración. Como son tan grandes, graves, pesadas ... y vacías, llega un momento que se aburren a ellas mismas, y como tampoco, aunque les guste pensarlo, son demasiado inteligentes, no saben que hacer para remediarlo. Al tener los tapones en las orejas, esas palabras solo se oyen a ellas mismas y se ensordecen con sus propios decibelios mentales. Es una técnica que aprendí en mi trabajo como maestro. Que haces cuando dos niños se pelean? No puedes tocarles, hay que aplicar la estrategia “D-Q-S-M-E-E”: Deja Que Se Maten Entre Ellos”. Aunque los padres ahora se estén llevando las manos a la cabeza , es lo único que se puede hacer. Aunque recibe distintos nombres según quien la aplique. Si es una de esas personas que se las da de muy efectiva, se llama técnica “Y?-P-E-M-P-O-L.” (Yo? Perdona, Estaba Mirando Para Otro Lado”. Si es una maestra, aplica el “J-S-T-Q-E-C” (Jaime, Separalos Tu Que Eres Chico) , a veces reforzado con el “Q-A-T-T-H-M-C” (Que A Ti Te Harán Mas Caso).
Pero ya os digo, aplicando esta técnica terminal a las palabras graves y pesadas (” Al final, tu celebro -que es como el valor en un legionario, que se presupone) acaba reconociendo como mas interesante el sonido de tu propia respiración. Y así pasas toda la noche, oyéndote de verdad a ti mismo. Y os aseguro que es una experiencia muy gratificante. Yo jamas me había dado cuenta de que tenia tantos ruidos y tanta vida por dentro. Y claro, el dormir sin escuchar esas palabras tan importantes y pomposas... que placer...
?Que puede hacer un ciudadano medio (aunque el concepto de ciudadano medio es extraño, porque por muy medio que sea, no paga solo la mitad de sus impuestos) para defenderse de esa avalancha, que digo avalancha, invasión de hordas barbaras que suponen las grandes palabras? Pues señoras y señores, lo mas barato es...
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meterse los dedos en las orejas, sobre todo el pequeño, para lo cual ayudara dejarse la uña larga
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Vaya, no es eso de lo que quería hablar. Reformulare la pregunta: que es lo segundo mas barato que se puede hacer para luchar contra esa invasión de hordas barbaras galopantes?
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Escuchar música!
Es bien sabido que la mayoría de médicos, especialmente los otorrinos, son muy amigos de las palabras graves y in poco sosainas, por eso siempre dicen que no hay que escuchar la música fuerte. No les hagáis caso, es una sucia treta, para luego poder invadir vuestros celebros con las palabras graves. Desconfiad, y siempre que podáis, escuchad la música bien fuerte. Es muy bueno para para desatascar vuestras mentes. Y si estáis solos, siempre lo podéis acompañar de unos buenos gritos. La vibración al gritar hace que las palabras graves se despeguen de las paredes del cráneo. Eso asqueroso que luego veréis que se queda adherido a los tapones de las orejas después de utilizarlos, no es cera, son las palabras graves. Yo lo suelo hacer en el coche, pongo la música fuerte, la canto (acompañada de una buena coreografía, claro esta) y luego me puntúo la actuación. Os lo recomiendo, desestresa un guebo.
Y hablando de la música en el coche... porque Dios, en su infinita sabiduría nos hizo con dos manos? Porque sabia que íbamos a cantar conduciendo... pero para eso no hacen falta dos manos, no no no, con una basta. Entonces , Señor, en tu infinita sabiduría, para que tenemos dos manos ? (cuidado cuando le preguntéis esto a Dios, no insistáis mucho, porque a estas alturas es mas que probable que el ya sepa que aprovecháis el tener dos manos para pecar...). Dios nos hizo con dos manos (ademas de para tocarnos a nosotros mismos o a los demás en cuanto podemos) para sujetar con una mano el volante y con la otra aporrear el volante, o el salpicadero o incluso el techo, al ritmo de la música. Por ejemplo, yo me he dedicado a buscar que parte de mi coche es mas adecuada para imitar cada instrumento. Para el bajo, sin duda el volante, para la batería, lo mejor es la parte central del salpicadero, ademas, puedes pegar golpes fuertes con la palma de la mano.
Marcar ritmos con los dedos, los pies...debería ser un capitulo de estudio obligado en las autoescuelas.
Se suele decir que el que canta, su mal espanta. Yo lo suscribo, aunque habría que añadir que a la vez que espanta su mal, aumenta el de los demás... pero bueno, por eso es especialmente útil lo de cantar en el coche , sobre todo cuando vas solo.
Este año ha estado especialmente relacionado con la música o, contemplado de otro modo mas personal, la música me ha sido una gran ayuda este año.
Un año que esperaba descubrir a muchos nuevos grupos americanos (que es de las pocas cosas que tienen buenas), lo que he descubierto ha sido a mi mismo escuchando mas música española que nunca. Tal vez porque la he necesitado mas otras veces, tal vez porque han coincidido grandes discos y propuestas....
Durante los últimos meses he podido realizar una de mis mayores aficiones, aunque no tan a menudo como me habría gustado, que es la de ir a conciertos. De grupos que ni soñaria poder ver en España, y allí los tenia a poco mas de media hora en coche y a unos precios mucho mas bajos que aquí. The New Pornographers,Lavender Diamond ,Fancey, Interpol, Liars, Hot hot heat, Editors, Louis XIV, Jaguar Love, Queens of the stone Age...
Yo soy de las personas que defienden que, si se quiere proteger la música, lo que hay que hacer es ir a conciertos, y no tanto comprarse discos. Comprar un disco donde influye directamente (sobre todo los de las grandes discográficas, que son las que claman al cielo con el tema de la piratería) es en la cantidad de cocaína que se van a poder comprar sus ejecutivos. Imaginaos que yo enseño algo a un alumno ( y cobro por ello), pero que después, años después, cada vez que ese alumno lo aplica en su vida, aparezco yo por detrás y le reclamo que me vuelva a pagar , en concepto de copyright. Las ideas deben ser libres, y la música también. Bueno en general , la cultura de be ser libre y, a ser posible gratuita.
Para que veáis lo justo que es el mundo de la industria discográfica, cuando estuvimos por segunda vez en Los Angeles, nos quedamos en casa de Eric y Rachel. Eric fue percusionista de The Offspring, un grupo que ha vendido millones de discos y tocado por todo el mundo. Pues Eric, que toca varios instrumentos, ahora se gana la vida cono traductor y agente inmobiliario. Mientras estaba en su estudio, yo sentado a su batería y haciendo el tonto con las baquetas, el nos puso maquetas que había estado haciendo. Canciones buenísimas, mucho mejores que la mayoría que se pueden escuchar en la radio, pero que se iban a quedar en el cajón de los suenos olvidados, porque los señores ejecutivos musicales no las apoyan. Mientras Eric nos ensenaba esas maquetas, vi la tristeza en sus ojos.
Si alguien esta interesado, le comento que tiene la posibilidad de bajarse música libre y gratuitamente (y de manera legal) de paginas como Jamendo.com, donde muchos grupos ofrecen sus temas para darse a conocer. Yo me he unido a esta plataforma para hacer feliz al mundo y distribuir mi música. De hecho, Luis ya empezó a distribuir mi música en California. Un día abrió la ventanilla de la fragoneta y lanzo mi cedé... porque era tan bueno que Carlos lo quería escuchar todo el rato.
Y no solo se pueden encontrar grupos desconocidos, un sello español como Aloud Music, ha puesto todo su catalogo a disponibilidad de quien quiera bajárselo gratuitamente por Internet. Un sello independiente de buen rock, con unos 15 discos, con una política justa de precios... muy interesante, si señor. De hecho, sus grupos son de lo que mas estoy escuchando últimamente. Y si me para la guardia civil, y ve el cedé escrito con rotulador permanente y me pregunta si me lo he bajao de interné, le diré : Si, que pasa?
Y si no me parte la cara, le pondré uno de los temas bajados de Aloud Music, la canción Growing Stones, del grupo The Last three Lines, que me pone los pelos como escarpias. Ademas, otra de las letras que me vienen que ni al (poco) pelo ultimamente.
Si te gusta un grupo, no te compres el disco, bajatelo. Y si te gusta, ves a ver al grupo en directo, Y si te gusta en directo, comprate el disco o mejor, vuelve a verlos la próxima vez que vengan. Así es como se apoya a un grupo y como se apoya la música. Ademas, si eres chica, tirales tu ropa interior, si eres chico, también, pero asegurate antes de que vaya sin pegatina.
Pero los principales motivos de que considere este año tan ligado a la música son que, al ser un año con tantos momentos especiales y con tantas y tantas horas juntos en carreteras, las canciones que siempre escuchábamos, se han convertido invariablemente, en la banda sonora de este año. Y el otro motivo, el mas importante para mi, es que por primera vez en mi vida, un puñado de canciones me ha saltado encima contando lo exactamente lo que yo estaba sintiendo, sacudiendo mejor que yo todas esas palabras graves que intentaban hacerse con el control de mi reducido celebro. Darte cuenta que, en momentos peculiares de tu ya de por si peculiar existencia, que estas escuchando lo que han dicho otros y que coincide con lo que tu estas pensando, te sirve para relativizar, porque ves que no solo te pasa a ti. Y que no eres tan bicho raro...(aunque este extremo aun este por confirmar)
Me salvo el cuello que los últimos discos de Los Planetas (La Leyenda del Espacio ), Grupo de expertos (Alegato meridional), Niños Mutantes (Todo es el momento) o Sr. Chinarro (El mundo según) sean los mas positivos y optimistas de su carrera,
Aunque lo pueda parecer, la música no es una religión para mi. Ahora bien, si tengo que elegir entre la música y Dios, me quedo con la música.. Y si eso le parece mal, que no hubiera empezado el...o pensáis que se habría inventado el emo-core si no hubiera existido el antes el canto gregoriano? Si dicen que dios esta en todos los sitios, no veo porque no puede estar también dentro de un Ipod. De hecho, dios y el Ipod tienen evidentes paralelismos:, están mas presentes donde hay dinero, no funcionan sin sus múltiples complementos y cuestan un dineral aunque hay alternativas evidentemente mejores, pero siguen triunfando, de manera inexplicable. De todas formas, Dios, lo siento mucho, pero no te veo tocando en un grupo. No se si la conoces, pero eres incompatible con la ley del bajo....
Mas que una religión , ya sabéis que soy demasiado pagano para creer en un solo dios, es mas como una medicina o una terapia. Por ejemplo, este año lo empece a hacer con la migraña: salir de casa y música (buena) bastante fuerte. Y funcionaba. Lo que demuestra que mi migraña esta bastante relacionada con las palabras graves...
Son efectivas sobre todo canciones como las de Standstill (tanto del disco Vivalaguerra-seguramente de lo mejor que se ha editado nunca- como del homónimo), Arctic Monkeys o Madee. Sus temas, cuando los escuchas con buenos cascos, en una habitación en silencio y a oscuras, te envuelven. Te das cuenta de que cada instrumento parece llevar una melodía distinta, estar diciendo algo, y te arrastran. Son melodías que no puedes predecir, densas, que te suben y te bajan...te sorprenden, te llevan, te hieren con sus letras...llegan a doler por su belleza.
Una de las cosas que mas me han llamado la atención este año, y es algo que nunca me había pasado hasta ahora, es que han coincidido, prácticamente en el mismo momento, varias canciones (incluso diría que varios discos) que han reflejado casi exactamente como me sentía. De verdad, hay canciones que podría firmar linea por linea. Empezó en Estados Unidos, y había momentos en que me tenia que reír porque no podía creer que estuviera escuchando las misma palabras que habia en mi cabeza. Y al volver aquí, continuo. Proféticos el ultimo disco de Niños Mutantes, de Los Planetas, Grupo de expertos Solynieve, Sybil Vane, Señor Chinarro, Mercromina, Madee, Arctic Monkeys, Death cab for cutie.. joder, hasta Lori Meyers...
Y, como en cualquier viaje que se precie, este ano y cada km que hemos recorrido ha tenido su banda sonora. No puedo imaginarme estar yendo al colegio en Bay Point sin estar escuchando a Queens of the Stone Age (igual que yendo al partido de la NFL con Tim), ni estar volviendo de allí sin Jose al lado cantando (y haciendo el ruido de las dolcaines) de Obrint Pas, estar en el gimnasio sin Mars Volta, ir en la fragoneta sin escuchar Death Cab o cantar el mamut chiquitito, ir conduciendo por el desierto, esperando siempre ver Las Vegas tras la ultima montana que nunca llega sin estar cantando el Que bonito el campo de Sr. Chinarro.
O viajar por el norte de California y Oregon entre la nieve sin escuchar a Metropol o paseando a las perras por la Universidad JFK sin los discos viejos de Lori Meyers...
?Me dejarían cruzar el Bay Bridge de camino a San Francisco sin tener las ventanillas bajadas y escuchando al Omega de Enrique Morente a toda ostia? Al final , se convirtió en una tradición para mi... aunque estuviera escuchando otra cosa, era acercarnos al peaje del puente y tenia que poner el First we take Manhattan.. recuerdo que hice lo mismo la primera vez que estuve en Los Angeles, porque al lado había un coche de raperos... Seria posible viajar por Alaska entre los glaciares sin dejarse llevar (y zarandear el Pontiac) sin los Niños Mutantes, Deluxe o Standstill? Yo no lo creo. Y vosotros?
Cuantas de esas noches que, sin poder dormir, me quedaba con el ordenador, me ponia la piel de gallina al escuchar a los Arctic (505), Standstill o Planetas...?
Desde que llegue, me esta pasando lo mismo.
Y es que escuchar música es de las pocas cosas que no me han abandonado nunca. Me resulta imposible pensar en Galicia y no escuchar en mi cabeza al Grupo de expertos Solynieve, Fresones rebeldes,a Niños, a Rosal (Su majestad, disco atípico en mi pero que, aunque sean argentinos, cuando la oigo me viene a la cabeza Carla, una chilena a la que creo que no le caí muy bien...), los monos árticos o Sibyl Vane (Turismo de interior). Y a la inversa, cuando escucho esas canciones (que es continuamente), no puedo evitar pensar que aun estoy allí...
El otro día, cuando había salido a correr, tuve que parar porque me había parecido escuchar algo extraño en la canción Alegato Meridional, del Grupo de Expertos. Ademas es la canción que da nombre al disco, curiosamente. ?Recordais que había gente que escuchaba las canciones al revés por si escondían mensajes satánicos? Esto va a ser mucho mas fácil. Si alguno de los que estuvisteis en California lee esto, que la intente escuchar, o encontrar la letra a ver si ve algo curioso...
Pensé que la siguiente entrada que escribiría seria la de “cerrado por defuncion”. Por el momento se queda en la carpeta de borradores. Antes, me gustaría poder colgar esta.
Mi intención es colgar varias entradas mas en las próximas horas. Así que, si hay que ir al servicio rapidito, si hay que echar uno, que sea también rapidito (como si eso lo pudierais evitar), y si hay que estar to el día delante del ordenador sin comer, tampoco pasa nada. Hacersen a la idea de que sois musulmanes y llega el ramadan.
Hay cosas que solo puedes hacer cuando eres pequeño, como una especie de superpoderes que desaparecen con la edad. Que nadie piense que yo de pequeño podía atravesar paredes o mover cosas con el pensamiento (la única persona que podía hacer algo parecido era mi madre, que, casi sin pensar, movía mis cosas siempre en la misma dirección: la basura).
Mis superpoderes eran, aunque mas mundanos, igual de increíbles para mi.
Por ejemplo, recuerdo cuando, todavía en la escuela, nos explicaron que la luz viajaba en linea recta -información por otro lado vital para un niño de trece anos. Pues bien, gracias a mis superpoderes, eso ya lo había descubierto yo anos antes.
Cuando era bastante pequeño, recuerdo que al caminar de noche por las calles iluminadas por farolas, si las miraba entrecerrando los ojos, aquellas potentes luces se convertían en un punto del que salían rectos rayos de luz, que me recordaban a las estrellas del espacio de las películas de ciencia ficción. Que todo este extraño fenómeno se debiera a simplemente que yo estaba cerrando los ojos, a mis propias pestañas o incluso a mi miopía, no quitaba valor al hecho de que indudablemente para mi, todo se explicaba porque mi vista era mas rápida incluso que la luz y que mi intelecto de seis años estaba mas avanzado que casi veinte siglos de ciencia occidental. Por eso, cuando mi maestra, apoyándose en la docta sapiencia de quien había escrito aquel libro de tapas verdes ( mis superpoderes nunca pudieron explicar porque las ciencias eran verdes, el lenguaje azul y las matemáticas rojas...), soltó aquello de que la luz viaja en linea recta.., yo, como si lo viera, me recostaría hacia atrás en mi pupitre, le daría un codazo cómplice a mi compañero y le diría, en voz baja para no ridiculizar a mi querida maestra, “que pasa? Que esta nunca ha mirado una farola cerrando los ojos...?”
Por una parte me alegro de volver a notar ahora estas ganas de explorar el mundo, aunque sea mas a través de mi nariz y mis orejas, cuando en lo que mas he pensado últimamente es como desaparecer de el.
Acabo de decir que, como todos, exploro el mundo también a través de los olores. Pero no, no soy de esas personas que disfrutan con los olores elegantes y refinados de los perfumes. No podría identificar uno ni viendo la botella. Soy demasiado básico para eso. Yo disfruto con el olor de una piedra, el olor de la corteza del pan, el cálido olor de la almohada un domingo por la mañana y por supuesto, de los mejores olores del mundo, el que notas al poner tu nariz entre el pelo de la otra persona o en el espacio que hay justo detrás de sus orejas, en el pliegue que forma el nacimiento de la oreja con el cuello, una piel suave como pocas.. En esos tres centímetros cuadrados se concentra toda la esencia de la persona...cuando lo hago, me siento como Jean-Baptiste, el protagonista de El Perfume.
Si lo hacéis, es recomendable que contéis con el beneplácito de la otra persona. Es solo un consejo.
Otro superpoder, aunque este habría que calificarlo casi mas como habilidad, es la capacidad de oír cosas que no puedes oír cuando eres adulto. Y no estoy hablando de esas frecuencias tan altas que dejamos de oír cuando nuestro oído envejece ... De lo que yo hablo es de algo que, seguramente si quisiéramos, podríamos seguir escuchando hasta en la vejez. . El problema es que ya no queremos. Dejamos de escuchar estas cosas cuando empezamos a pensar que lo que tenemos nosotros en la cabeza es mas importante que lo que hay fuera de ella, como si, orgullosos, le quisiéramos decir al mundo que es el quien nos debe escuchar a nosotros... que el sonido de nuestras palabras, o incluso de nuestras ideas o pensamientos es infinitamente mejor y mas interesante que todo lo que hay flotando a nuestro alrededor: miles de sonidos que nos iluminan un mundo lleno de cosas por descubrir, músicas que suenan donde no hay música...
Por ejemplo, cuando era pequeño yo era capaz de escuchar la música que hacia al arrastrar un lápiz contra la pared cuando iba o volvía de la escuela. Aparte del ruido que un adulto calificaría como molesto y la marca que ibas dejando por la pared (que el dueño calificaría de otra forma), yo podía escuchar sutiles variaciones de tono. Por ejemplo, no daba igual que la pared fuera lisa que rugosa, que fuera de un basto revoco de mortero que de azulejos, donde el lápiz iba lanzando un suave clac cuando llegaba a las juntas. Y si tenias la suerte de encontrarte con alguna reja, valla o verja metálica, era aun mejor. Si ibas subiendo y bajando la mano conforme andabas, como si dibujaras olas en el metal, oías como iban cambiando las notas, casi como si estuvieras tocando el órgano de alguna iglesia.
Y el ruido de la lluvia? Que me decís de el? En la finca que yo vivía, los pisos eran tan pequeños, las paredes tan finas y la gente tan ruidosa, que, si alguien estornudaba por la noche, podías oír a los vecinos de otros pisos diciendo “Jesús!”. El paréntesis a esa continua riada de sonidos provenientes de todos los lados,lo ponían los días de lluvia, sobre todo en septiembre, cuando yo me tumbaba en la cama, con la cabeza hacia la ventana. Esa ventana, vieja y de madera, daba a un patio de luces donde caía de todo: pájaros, pinzas, ropa e incluso basura de algún vecino. Aunque, en lugar de patio de luces, yo prefería llamarle deslunado. Es mucho mas sugerente, mas misterioso, evocar un lugar al que le han quitado la luna. Quien? Por que?...
En aquel deslunado había unas uralitas tapando el patio de los vecinos de abajo, y al llover, el agua repiqueteaba sin parar. Y eso es lo que yo escuchaba. Cerraba los ojos y esperaba a que me invadiera ese sonido. Enseguida, empezaba a entrar en mi, y un escalofrío recorría mi espalda. A veces, incluso, me destapaba un poco para notar el frío, y volver a sentir ese escalofrío.
Es triste ver como dejamos de escuchar el mundo, y no solo porque dejamos de mostrar interés en cocerlo, en explorarlo, en seguir abiertos a la sorpresa, y pasamos a interesarnos solo en poseerlo o en saber como utilizarlo... pero no solo dejas de escuchar el sonido de un lápiz al ser arrastrado contra la pared o el ruido de la lluvia o que dejes de saber, con los ojos cerrados, si las hojas del árbol que oyes por el viento son verdes o no, solo por su sonido... Es mucho mas triste que eso. Nosotros, orgullosos, pensamos que somos tan inteligentes y capaces, que nuestros oídos, siguiendo las instrucciones de nuestros no menos inteligentes y capaces cerebros, establecen unos filtros tan eficientes que dejan pasar solo lo realmente importante y que todo lo nimio queda fuera.
Ese colador, mas que filtro, sonoro, se convierte en realidad en un estrecho embudo mental y emocional. Lo primero que dejamos de escuchar es a los demás y pasamos a escucharnos a nosotros mismos solamente. Claro, al dejar de escuchar a los demás, jamas podremos saber realmente como se sienten o comprenderlos. Ese filtro deja pasar solo aquellas cosas que se deberían quedar fuera: las mentiras, los gritos, las ofensas, que como los residuos químicos, al no poder ser procesados por nuestra mente, se acaban depositando. Forman un nefasto sedimento, de color gris, que acabara siendo el abono donde crecerá la desconfianza y la incomprensión respecto a un mundo del que lo bueno se quedo fuera de nosotros. Pero no pasa nada, nosotros seguiremos pensando que nuestros capaces e inteligentes filtros siguen funcionando a la perfección. Mientras, como en un plato donde se utilizo una especia tan fuerte y en tal cantidad que acabo tapando el resto de delicados sabores, todos los pequeños sonidos, las pequeñas palabras que son las que realmente esconden el significado de las cosas, las pequeñas músicas, se quedan fuera, tal vez esperando que alguien cometa alguna vez un descuido, y puedan empezar a asentarse en su mente y nazca una planta nueva, nunca vista hasta ahora.
Alguna vez leí, o me lo diría mi hermano, por lo que me lo creería igual, que en edificios altos, las ondas sonoras de las conversaciones quedan rebotando en las paredes durante algún tiempo, como ecos de lo contado, y siguen ahí, incluso cuando todo parece estar ya en silencio, y que podrían ser recuperadas. Yo tengo la esperanza de que pase lo mismo con todas esas pequeñas cosas y sonidos que se dijeron alguna vez y que se quedaron flotando cerca de mi, aunque yo me empeñe en cerrar mis oídos. Vuelvo ahora a rememorar momentos y vuelvo a pensar en lo que escuche y en lo que me dijeron, pero sobre todo en lo que no escuche... y me doy cuenta de lo estúpido que fui al no disfrutarlas en ese momento o al no haber tenido en cuenta esa cosas para haber tomado una decisión mas correcta. Del mismo modo que después de oír el ruido de la lluvia, si escuchas cuidadosamente puedes oír a la tierra e incluso a los edificios abrir los poros como para respirar, te ves envuelto en un mundo nuevo que se va mostrando a partir de pequeños sonidos. Esos mismos sonidos te permiten escuchar de nuevo el ruido de la lluvia, y se te vuelve a erizar la piel, como anticipando la sensación de las gotas a punto de caer y recorrer tu espalda entre la ropa... lo bueno de los pequeños sonidos es que dejan espacio para muchos mas, y uno te lleva a otro. Piensa ahora en esas graves palabras que nos gusta tanto decir. Y piénsala como si la oyeras pronunciar pomposamente o gritar, que es como se suelen decir. Intenta pensar en lo que esa palabra te sugiere. Nada. Es una palabra tan pesada y vacía que ningún otro sonido, ninguna otra palabra ni idea la puede acompañar. Si utilizas solo ese tipo de palabras, seguramente quien te escuche nunca oirá ninguna otra de las cosas que le has dicho, porque esa gran y pesada palabra acabara con todas las que hay alrededor, y de nada servirán tus matizaciones, porque, al fin y al cabo, las matizaciones pertenecen al reino de las pequeñas cosas.
Cuando hablo, igual que cuando escucho, igual que cuando como o bebo, me gusta notar pequeñas palabras, matices y sabores.
La materia gris se llama así porque es es poso sucio que se va asentando en nuestra cabeza, gris de pensamientos grises, de forma gris de ver la vida.
Uno de mis sonidos favoritos, el de la lluvia, estaba dejando de oírlo en los últimos años. Al principio no me daba cuenta, pero luego note que incluso pegando mi cabeza al cristal en un día de lluvia furiosa, lo único que podía oír era lo que había dentro de mi propia cabeza. El eco de las palabras pesadas. Es increíble el ruido que pueden llegar a hacer. Hay leyes que limitan el ruido que llega a nuestros oídos, pero no dicen nada del ruido de las grandes y graves palabras. Eso decibelios mentales son los que me estaban privando de un sonido que cuando era pequeño podía estar disfrutando durante horas. Este año, un día, cuando estábamos en Juanita, empezó a llover bastante fuerte. Y resulta que el porche de atrás lo tenían cubierto con una uralita de plástico bastante sonora, por cierto. Estaba hablando dentro de la casa y al oír el repiqueteo me acorde de mi triste sordera selectiva. Era como esas veces que vas caminando por la calle y de repente crees oír una voz conocida. No sabes de quien, ni de cuando, pero te giras. Sin saber muy bien porque, como siguiendo un impulso de lo que hubo un día bajo la materia gris, salí de la casa y me senté en uno de los sillones que tenían fuera. Me quite las gafas, cerré los ojos y escuche... nada. Incomodo, los volví a abrir, me moví en mi asiento, carraspee y volví a cerrar los ojos....nada. No escuchaba nada. A ver, por supuesto que escuchaba el repiqueteo de la lluvia, pero era como, no se, un sonido plano, que no me decía nada. Desilusionado al darme cuenta de que ya había perdido mi superpoder de quedarme dormido escuchando la lluvia, me quede en la misma posición, derrotado, con mi espalda recostada en el asiento, con la cara hacia arriba y los ojos cerrados, respirando profundamente y resignado a seguir escuchando las grandes palabras en mi cabeza el resto de la vida. De repente, abrí los ojos. Algo se había movido encima de mi. No lo había visto, pero estaba seguro de haberlo oído. Mire a mi alrededor y no había nada ni nadie, solo la lluvia. Volví a cerra los ojos y volví a escucharlo. Seguía sin haber nadie cerca. Por lo visto era algo que solo podía escuchar con los ojos cerrados. Así que probé una vez mas. Ojos cerrados... uno... dos.... allí estaba otra vez! Y ahora había oído bien lo que era... era como el ruido que haría un pequeño dedo sobre un tambor destensado. Y ahora otro, y otro. Tap, tap, tap. Era la lluvia. Apreté mas los ojos y me di cuenta,, no escuchaba solo las gotas cayendo. A la vez, con atención, podías notar como esas gotas caían sobre otras que habían caído antes y que ya empezaban a deslizarse por la pendiente de plástico. Ssssssssssshhh . Y luego ese tap y ese ssssssssh acababan cayendo tras hacer una pausa en silencio sobre las hojas de las plantas, que las aguantaban durante unos instantes, luego se inclinaban vencidas por el peso y las gotas caían en la siguiente hoja. Flop, flop, flop. Y luego, la tierra las recibía absorbiéndolas con cuidado de no hacer un ruido inapropiado... era increíble estar en medio de toda aquella sinfonía de sonidos desplegándose para mi. Esa era otra de las cosas buenas de ir a Juanita por la noche: tenias cena, charla y sinfonía gratis....
Y así permanecí, en lo que una persona adulta llamaría silencio ... Quien seria capaz de decir que hay silencio en medio de una opera? Permanecí y recupere sin darme cuenta mi superpoder de dormir con la lluvia. Hasta que alguien, extrañado, salio preocupado por si cogía frío. Que haces? Escucho la lluvia-y me miro como sin comprender...pero yo se lo que decía.
Algunas noches, desde que descubrí la existencia de las palabras graves dentro de mi, practico un pequeño juego de mi invención. Confío en que no se lo diréis a nadie, no me gustaría verlo por ahí en una caja, patentado y que alguien se estuviera haciendo rico a mi costa. Os lo explico: consiste en ponerte unos tapones de espuma bien dentro en los oídos un día que las palabras graves están particularmente activas. Sabéis que pasa? Curiosamente, y en contra de lo que pudierais pensar, no aprovechan que solo les puedes oír a ellas para chillar mas. Bueno, lo intentan, pero entonces se empiezan a oír ellas mismas, y solo muy, muy por debajo, puedes oír también el ruido de tu propia respiración. Como son tan grandes, graves, pesadas ... y vacías, llega un momento que se aburren a ellas mismas, y como tampoco, aunque les guste pensarlo, son demasiado inteligentes, no saben que hacer para remediarlo. Al tener los tapones en las orejas, esas palabras solo se oyen a ellas mismas y se ensordecen con sus propios decibelios mentales. Es una técnica que aprendí en mi trabajo como maestro. Que haces cuando dos niños se pelean? No puedes tocarles, hay que aplicar la estrategia “D-Q-S-M-E-E”: Deja Que Se Maten Entre Ellos”. Aunque los padres ahora se estén llevando las manos a la cabeza , es lo único que se puede hacer. Aunque recibe distintos nombres según quien la aplique. Si es una de esas personas que se las da de muy efectiva, se llama técnica “Y?-P-E-M-P-O-L.” (Yo? Perdona, Estaba Mirando Para Otro Lado”. Si es una maestra, aplica el “J-S-T-Q-E-C” (Jaime, Separalos Tu Que Eres Chico) , a veces reforzado con el “Q-A-T-T-H-M-C” (Que A Ti Te Harán Mas Caso).
Pero ya os digo, aplicando esta técnica terminal a las palabras graves y pesadas (” Al final, tu celebro -que es como el valor en un legionario, que se presupone) acaba reconociendo como mas interesante el sonido de tu propia respiración. Y así pasas toda la noche, oyéndote de verdad a ti mismo. Y os aseguro que es una experiencia muy gratificante. Yo jamas me había dado cuenta de que tenia tantos ruidos y tanta vida por dentro. Y claro, el dormir sin escuchar esas palabras tan importantes y pomposas... que placer...
?Que puede hacer un ciudadano medio (aunque el concepto de ciudadano medio es extraño, porque por muy medio que sea, no paga solo la mitad de sus impuestos) para defenderse de esa avalancha, que digo avalancha, invasión de hordas barbaras que suponen las grandes palabras? Pues señoras y señores, lo mas barato es...
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meterse los dedos en las orejas, sobre todo el pequeño, para lo cual ayudara dejarse la uña larga
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Vaya, no es eso de lo que quería hablar. Reformulare la pregunta: que es lo segundo mas barato que se puede hacer para luchar contra esa invasión de hordas barbaras galopantes?
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Escuchar música!
Es bien sabido que la mayoría de médicos, especialmente los otorrinos, son muy amigos de las palabras graves y in poco sosainas, por eso siempre dicen que no hay que escuchar la música fuerte. No les hagáis caso, es una sucia treta, para luego poder invadir vuestros celebros con las palabras graves. Desconfiad, y siempre que podáis, escuchad la música bien fuerte. Es muy bueno para para desatascar vuestras mentes. Y si estáis solos, siempre lo podéis acompañar de unos buenos gritos. La vibración al gritar hace que las palabras graves se despeguen de las paredes del cráneo. Eso asqueroso que luego veréis que se queda adherido a los tapones de las orejas después de utilizarlos, no es cera, son las palabras graves. Yo lo suelo hacer en el coche, pongo la música fuerte, la canto (acompañada de una buena coreografía, claro esta) y luego me puntúo la actuación. Os lo recomiendo, desestresa un guebo.
Y hablando de la música en el coche... porque Dios, en su infinita sabiduría nos hizo con dos manos? Porque sabia que íbamos a cantar conduciendo... pero para eso no hacen falta dos manos, no no no, con una basta. Entonces , Señor, en tu infinita sabiduría, para que tenemos dos manos ? (cuidado cuando le preguntéis esto a Dios, no insistáis mucho, porque a estas alturas es mas que probable que el ya sepa que aprovecháis el tener dos manos para pecar...). Dios nos hizo con dos manos (ademas de para tocarnos a nosotros mismos o a los demás en cuanto podemos) para sujetar con una mano el volante y con la otra aporrear el volante, o el salpicadero o incluso el techo, al ritmo de la música. Por ejemplo, yo me he dedicado a buscar que parte de mi coche es mas adecuada para imitar cada instrumento. Para el bajo, sin duda el volante, para la batería, lo mejor es la parte central del salpicadero, ademas, puedes pegar golpes fuertes con la palma de la mano.
Marcar ritmos con los dedos, los pies...debería ser un capitulo de estudio obligado en las autoescuelas.
Se suele decir que el que canta, su mal espanta. Yo lo suscribo, aunque habría que añadir que a la vez que espanta su mal, aumenta el de los demás... pero bueno, por eso es especialmente útil lo de cantar en el coche , sobre todo cuando vas solo.
Este año ha estado especialmente relacionado con la música o, contemplado de otro modo mas personal, la música me ha sido una gran ayuda este año.
Un año que esperaba descubrir a muchos nuevos grupos americanos (que es de las pocas cosas que tienen buenas), lo que he descubierto ha sido a mi mismo escuchando mas música española que nunca. Tal vez porque la he necesitado mas otras veces, tal vez porque han coincidido grandes discos y propuestas....
Durante los últimos meses he podido realizar una de mis mayores aficiones, aunque no tan a menudo como me habría gustado, que es la de ir a conciertos. De grupos que ni soñaria poder ver en España, y allí los tenia a poco mas de media hora en coche y a unos precios mucho mas bajos que aquí. The New Pornographers,Lavender Diamond ,Fancey, Interpol, Liars, Hot hot heat, Editors, Louis XIV, Jaguar Love, Queens of the stone Age...
Yo soy de las personas que defienden que, si se quiere proteger la música, lo que hay que hacer es ir a conciertos, y no tanto comprarse discos. Comprar un disco donde influye directamente (sobre todo los de las grandes discográficas, que son las que claman al cielo con el tema de la piratería) es en la cantidad de cocaína que se van a poder comprar sus ejecutivos. Imaginaos que yo enseño algo a un alumno ( y cobro por ello), pero que después, años después, cada vez que ese alumno lo aplica en su vida, aparezco yo por detrás y le reclamo que me vuelva a pagar , en concepto de copyright. Las ideas deben ser libres, y la música también. Bueno en general , la cultura de be ser libre y, a ser posible gratuita.
Para que veáis lo justo que es el mundo de la industria discográfica, cuando estuvimos por segunda vez en Los Angeles, nos quedamos en casa de Eric y Rachel. Eric fue percusionista de The Offspring, un grupo que ha vendido millones de discos y tocado por todo el mundo. Pues Eric, que toca varios instrumentos, ahora se gana la vida cono traductor y agente inmobiliario. Mientras estaba en su estudio, yo sentado a su batería y haciendo el tonto con las baquetas, el nos puso maquetas que había estado haciendo. Canciones buenísimas, mucho mejores que la mayoría que se pueden escuchar en la radio, pero que se iban a quedar en el cajón de los suenos olvidados, porque los señores ejecutivos musicales no las apoyan. Mientras Eric nos ensenaba esas maquetas, vi la tristeza en sus ojos.
Si alguien esta interesado, le comento que tiene la posibilidad de bajarse música libre y gratuitamente (y de manera legal) de paginas como Jamendo.com, donde muchos grupos ofrecen sus temas para darse a conocer. Yo me he unido a esta plataforma para hacer feliz al mundo y distribuir mi música. De hecho, Luis ya empezó a distribuir mi música en California. Un día abrió la ventanilla de la fragoneta y lanzo mi cedé... porque era tan bueno que Carlos lo quería escuchar todo el rato.
Y no solo se pueden encontrar grupos desconocidos, un sello español como Aloud Music, ha puesto todo su catalogo a disponibilidad de quien quiera bajárselo gratuitamente por Internet. Un sello independiente de buen rock, con unos 15 discos, con una política justa de precios... muy interesante, si señor. De hecho, sus grupos son de lo que mas estoy escuchando últimamente. Y si me para la guardia civil, y ve el cedé escrito con rotulador permanente y me pregunta si me lo he bajao de interné, le diré : Si, que pasa?
Y si no me parte la cara, le pondré uno de los temas bajados de Aloud Music, la canción Growing Stones, del grupo The Last three Lines, que me pone los pelos como escarpias. Ademas, otra de las letras que me vienen que ni al (poco) pelo ultimamente.
Si te gusta un grupo, no te compres el disco, bajatelo. Y si te gusta, ves a ver al grupo en directo, Y si te gusta en directo, comprate el disco o mejor, vuelve a verlos la próxima vez que vengan. Así es como se apoya a un grupo y como se apoya la música. Ademas, si eres chica, tirales tu ropa interior, si eres chico, también, pero asegurate antes de que vaya sin pegatina.
Pero los principales motivos de que considere este año tan ligado a la música son que, al ser un año con tantos momentos especiales y con tantas y tantas horas juntos en carreteras, las canciones que siempre escuchábamos, se han convertido invariablemente, en la banda sonora de este año. Y el otro motivo, el mas importante para mi, es que por primera vez en mi vida, un puñado de canciones me ha saltado encima contando lo exactamente lo que yo estaba sintiendo, sacudiendo mejor que yo todas esas palabras graves que intentaban hacerse con el control de mi reducido celebro. Darte cuenta que, en momentos peculiares de tu ya de por si peculiar existencia, que estas escuchando lo que han dicho otros y que coincide con lo que tu estas pensando, te sirve para relativizar, porque ves que no solo te pasa a ti. Y que no eres tan bicho raro...(aunque este extremo aun este por confirmar)
Me salvo el cuello que los últimos discos de Los Planetas (La Leyenda del Espacio ), Grupo de expertos (Alegato meridional), Niños Mutantes (Todo es el momento) o Sr. Chinarro (El mundo según) sean los mas positivos y optimistas de su carrera,
Aunque lo pueda parecer, la música no es una religión para mi. Ahora bien, si tengo que elegir entre la música y Dios, me quedo con la música.. Y si eso le parece mal, que no hubiera empezado el...o pensáis que se habría inventado el emo-core si no hubiera existido el antes el canto gregoriano? Si dicen que dios esta en todos los sitios, no veo porque no puede estar también dentro de un Ipod. De hecho, dios y el Ipod tienen evidentes paralelismos:, están mas presentes donde hay dinero, no funcionan sin sus múltiples complementos y cuestan un dineral aunque hay alternativas evidentemente mejores, pero siguen triunfando, de manera inexplicable. De todas formas, Dios, lo siento mucho, pero no te veo tocando en un grupo. No se si la conoces, pero eres incompatible con la ley del bajo....
Mas que una religión , ya sabéis que soy demasiado pagano para creer en un solo dios, es mas como una medicina o una terapia. Por ejemplo, este año lo empece a hacer con la migraña: salir de casa y música (buena) bastante fuerte. Y funcionaba. Lo que demuestra que mi migraña esta bastante relacionada con las palabras graves...
Son efectivas sobre todo canciones como las de Standstill (tanto del disco Vivalaguerra-seguramente de lo mejor que se ha editado nunca- como del homónimo), Arctic Monkeys o Madee. Sus temas, cuando los escuchas con buenos cascos, en una habitación en silencio y a oscuras, te envuelven. Te das cuenta de que cada instrumento parece llevar una melodía distinta, estar diciendo algo, y te arrastran. Son melodías que no puedes predecir, densas, que te suben y te bajan...te sorprenden, te llevan, te hieren con sus letras...llegan a doler por su belleza.
Una de las cosas que mas me han llamado la atención este año, y es algo que nunca me había pasado hasta ahora, es que han coincidido, prácticamente en el mismo momento, varias canciones (incluso diría que varios discos) que han reflejado casi exactamente como me sentía. De verdad, hay canciones que podría firmar linea por linea. Empezó en Estados Unidos, y había momentos en que me tenia que reír porque no podía creer que estuviera escuchando las misma palabras que habia en mi cabeza. Y al volver aquí, continuo. Proféticos el ultimo disco de Niños Mutantes, de Los Planetas, Grupo de expertos Solynieve, Sybil Vane, Señor Chinarro, Mercromina, Madee, Arctic Monkeys, Death cab for cutie.. joder, hasta Lori Meyers...
Y, como en cualquier viaje que se precie, este ano y cada km que hemos recorrido ha tenido su banda sonora. No puedo imaginarme estar yendo al colegio en Bay Point sin estar escuchando a Queens of the Stone Age (igual que yendo al partido de la NFL con Tim), ni estar volviendo de allí sin Jose al lado cantando (y haciendo el ruido de las dolcaines) de Obrint Pas, estar en el gimnasio sin Mars Volta, ir en la fragoneta sin escuchar Death Cab o cantar el mamut chiquitito, ir conduciendo por el desierto, esperando siempre ver Las Vegas tras la ultima montana que nunca llega sin estar cantando el Que bonito el campo de Sr. Chinarro.
O viajar por el norte de California y Oregon entre la nieve sin escuchar a Metropol o paseando a las perras por la Universidad JFK sin los discos viejos de Lori Meyers...
?Me dejarían cruzar el Bay Bridge de camino a San Francisco sin tener las ventanillas bajadas y escuchando al Omega de Enrique Morente a toda ostia? Al final , se convirtió en una tradición para mi... aunque estuviera escuchando otra cosa, era acercarnos al peaje del puente y tenia que poner el First we take Manhattan.. recuerdo que hice lo mismo la primera vez que estuve en Los Angeles, porque al lado había un coche de raperos... Seria posible viajar por Alaska entre los glaciares sin dejarse llevar (y zarandear el Pontiac) sin los Niños Mutantes, Deluxe o Standstill? Yo no lo creo. Y vosotros?
Cuantas de esas noches que, sin poder dormir, me quedaba con el ordenador, me ponia la piel de gallina al escuchar a los Arctic (505), Standstill o Planetas...?
Desde que llegue, me esta pasando lo mismo.
Y es que escuchar música es de las pocas cosas que no me han abandonado nunca. Me resulta imposible pensar en Galicia y no escuchar en mi cabeza al Grupo de expertos Solynieve, Fresones rebeldes,a Niños, a Rosal (Su majestad, disco atípico en mi pero que, aunque sean argentinos, cuando la oigo me viene a la cabeza Carla, una chilena a la que creo que no le caí muy bien...), los monos árticos o Sibyl Vane (Turismo de interior). Y a la inversa, cuando escucho esas canciones (que es continuamente), no puedo evitar pensar que aun estoy allí...
El otro día, cuando había salido a correr, tuve que parar porque me había parecido escuchar algo extraño en la canción Alegato Meridional, del Grupo de Expertos. Ademas es la canción que da nombre al disco, curiosamente. ?Recordais que había gente que escuchaba las canciones al revés por si escondían mensajes satánicos? Esto va a ser mucho mas fácil. Si alguno de los que estuvisteis en California lee esto, que la intente escuchar, o encontrar la letra a ver si ve algo curioso...
Pensé que la siguiente entrada que escribiría seria la de “cerrado por defuncion”. Por el momento se queda en la carpeta de borradores. Antes, me gustaría poder colgar esta.
Mi intención es colgar varias entradas mas en las próximas horas. Así que, si hay que ir al servicio rapidito, si hay que echar uno, que sea también rapidito (como si eso lo pudierais evitar), y si hay que estar to el día delante del ordenador sin comer, tampoco pasa nada. Hacersen a la idea de que sois musulmanes y llega el ramadan.

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