el abominable niño de las nieves

aqui se narran las aventuras y desventuras en California de una serie de personajes ficticios a traves de los inocentes ojos de un niño de 6 años que de mayor queria ser el abominable hombre de las nieves

domingo, 28 de septiembre de 2008

Cuando baje la marea

Hoy sabado, he ido a despedirme de Víctor.

Cuando en autobús llegaba, mientras cruzaba el puente, me fije en la dirección en la que apuntaban las barcas. Desde que Pilar me lo explico, siempre lo hago inconscientemente. Señalaban hacia el mar, señal de que la marea estaba subiendo.
La marea sube y baja varias veces al día... y parece que mi vida, como supongo que la de todos, se ha acostumbrado a la misma dinámica últimamente. Ojala pudiera saber hacia donde apunta mi proa ahhora mismo.
Luego, cuando me marchaba, habían empezado girar de nuevo , avisando en silencio de que la marea ya volvía a bajar. Mientras mas tarde, volvía en el autobús, y cuando caminaba por la ciudad, pensaba que hoy ha sido uno de los días donde mas triste, y sobre todo mas solo, me he sentido. Caminaba sin rumbo, como huyendo y buscando un sitio donde no me alcanzase mi propia soledad.






Al bajar del autobús esta mañana, me encamine por las calles empinadas donde a veces acompañe a Luis a hacer la compra. Sin ellos, esas calles que recordaba alegres y llenas de vida, me parecieron hoy mas solitarias y tristes que nunca. Tuve que ponerme los auriculares y algo de música para intentar no oír ese silencio.

Mientras subía, el nudo que hace tiempo se ha asentado en mi garganta no me dejaba ni respirar. He vuelto a revivir la desesperación del día que me llego la noticia. Estaba bajando una montaña con el tobillo literalmente destrozado. Estaba tan hinchado que había empezado a sangrar por debajo de la venda. Entonces me llego el mensaje, y el teléfono se quedo sin batería. De repente, el dolor se hizo todavía mas insoportable, y las piernas se me bloquearon. Ni siquiera podía llamarles, ni siquiera pedir ayuda para salir de allí... Las mas de tres horas que tarde en recorrer los quince kms que me separaban del pueblo mas cercano, fueron de los peores momentos de mi vida. Arrastrando las piernas, empujando con los bastones hasta clavármelos en el pecho, sin poder parar de llorar y gritar cada vez que apoyaba un pie en el suelo. Castigue tanto el otro pie que cuando llegue abajo se había hinchado y puesto morado como el otro. Cuando llegue ya era de noche. Era un albergue aun en la montana, y la ciudad mas cercana con transporte estaba a mas de cinco kms todavía.

Mientras la gente me miraba asustada los pies, yo no podía dejar de pensar en que no había nada que pudiera hacer por ayudar a mis amigos...




Hoy al menos, ya había entendido el sentido de lo que estaba haciendo. Si Víctor nunca se había rendido y había continuado luchando por su familia, mi única manera de demostrar que lo admiro era traerle la prueba de que yo lo había conseguido, gracias a el. Y cuando he puesto ese papel delante de la tumba, no me sentí estúpido. Para mi tenia sentido, y se que el lo habría entendido.




Las calles del cementerio, que esta en la ladera de una montana,caen hacia abajo, como rios hacia el mar. Me parece bonito que Víctor pueda descansar viendo ese mar que surco tantas veces.

Allí delante, ha pasado por mi mente una especie de oración. Nada definido, solo el balbuceo de algo asi como una plegaria. Es algo en lo que no creo, o al menos no dirigido a nadie, ni a allí arriba en particular, pero estos días me he dado cuenta de lo importante que seria para mi que el agente respetara mis convicciones cuando ya no este, así que, en cierta manera, encontré natural hacerlo así hoy.
Recuerdo los ojos de incredulidad de la gente cuando les cuento que quiero que se haga para despedirme cuando ya no este. Espero que la gente se alegre de haberme conocido y creo que para eso lo mejor es una fiesta. Puede parecer absurdo y pagano a partes iguales, pero así es como soy en realidad.

Entonces, vino la misma pregunta que invariablemente, toda la gente que conocí estos días, acabo haciendo: Cual es el fin del camino? El que alcance ayer? Este de hoy, frente a las flores? Lo que empieza ahora?

Hay hechos a los que no nos logramos acostumbrar. Seguimos buscando aquel objeto que hace años que perdimos, nos giramos para decirle algo a esa persona que, simplemente, ya no esta. Y nos sentimos estúpidos por creer que aun están ahí, que aun nos escuchan y que aun, si ponemos atención, podemos escuchar su voz.
Y puede ser cualquier cosa menos estúpido. Tal vez esa persona no esta ahí, pero si que sigue estando todo lo que esa persona fue, lo que hizo, lo que demostró. Y eso seguirá para siempre.

Si fuéramos capaces de conseguir aceptar totalmente su ausencia, como si los colocáramos en un compartimento estanco a prueba de recuerdos, en el olvido, estaríamos negando lo que fueron para nosotros. Lo que esa gente ha dejado en nosotros es mucho mas que una simple huella o una habito. Lo que estas personas han sido, es parte de nosotros. Las personas realmente importantes son parte de nuestros propios cimientos, de lo que somos. Por eso aunque lo parezca, esas personas no se han ido, siempre estarán, al menos mientras nosotros sigamos estando.



Recuerdo la primera vez que lo vi. El estaba en la galería que el mismo le había propuesto a Luis construir, mirando plácidamente y en silencio la ria. Recuerdo su expresión, de satisfacción, de tranquilidad. La galería, como la ria, se convertían en una especie de: Mira lo que he conseguido...
De inmediato me cayo bien, aunque tal vez mi opinión no estuviera siendo imparcial. Por una parte, recordaba las cosas que Pilar me había comentado de sus padres, y sentí simpatía por ellos incluso desde antes de conocerlos. Por eso, cuando tuve que quedarme unos días en su casa, estaba tan cómodo.
Pero lo que mas influyo en la impresión que me dio Víctor, fue que me recordaba a una de las personas mas entrañables que he conocido en mi vida, mi tío Alonso. Propiamente, no era mi tío, sino de mi madre, pero era así como le conocíamos. Con Víctor no le unía un simple parecido físico, era la forma de sonreír, de mirar...algo que te habla del interior de la persona.

No comente nada a nadie en ese momento porque, aunque me alegraba conocer a alguien que me recordaba al tío Alonso, a la vez no podía dejar de pensar en que mi tio ya no estaba.
He vuelto a revivir los sentimientos de aquella mañana cuando murió mi tío Alonso, igual que me pasara con lo de hoy. Son esos dolores indefinidos que, como esas lesiones olvidadas hace tiempo me demostraron estos dias, siempre acaban volviendo.

Recuerdo el día que, estando ya estudiando en la universidad, mi madre me despertó y me dijo: el tío Alonso ha muerto.

Para mi era extrañisimo concebir el mundo sin el. Y paradójicamente, no era una de las personas con las que mas contacto teníamos, pero eso no es lo importante. Cuando hay alguien que te dice algo, no importa la frecuencia con que la veas, la distancia... nada. Solo tu y esa persona.
Cuando llegamos a su casa, me senté a solas en la salita junto a la habitación donde su cuerpo yacía. Yo lo vi, y me habría gustado abrazarle para ayudarle a levantarse.

Imagine que se levantaba, y se sentaba a mi lado, y empezábamos a hablar. Y en cierto modo, fue así, porque lo que el había sido, seguía allí. Y su cuerpo? Evidentemente, quieres, añoras ese cuerpo que dio forma a esa persona. Pero su cuerpo era sencillamente eso, la forma. Yo habría querido a mi tío alonso independientemente de la forma que hubiera tenido, incluso sin aquella forma de hablar, de sonreír, de mirar o incluso , su entrañable forma de cojear.
Ahora, su forma no esta ya, aunque si cierro los ojos lo puedo ver caminando como si estuviera aquí mismo, delante de mi. Todo lo que me hizo sentir, lo que construyó en mi, seguirá.

El dolor que sentía entonces, como el que siento ahora, es físico, porque es esa ausencia física la primera que podemos notar. Pero lo mas importante, lo que fue, no se ira, y eso es lo que me hace feliz. Y por esta misma razón, aquí sentado, mirando esa ria que tanta veces Víctor miró, hasta el punto de que la ria ya tiene sus ojos, estoy contento porque no rindo culto a la muerte ni a ningún dios, sino celebro la vida que me permitió conocerle. Y si yo estoy contento, aquellos que le conocieron mas de cerca, son todavía mas afortunados, y espero que se puedan dar cuenta pronto.

Yo me quedo con la visión de una persona que intentaba participar en las conversaciones que teníamos David, Irene, Blanca y yo sobre los Estados Unidos, sentados a la mesa alrededor de la tortilla de Pilar madre. Víctor comentaba recuerdos suyos, pero no intentaba imponerlos. Como cuando me contaba que creía del problema de mi coche, e intentaba proponer soluciones, o cuando me pedía una copa de vino para que lo probara... No intentaba estar por encima, solo parecía disfrutar con la gente, como si el ya supiera algo que los demás no sabíamos...


En cuanto a esa sensación de perdida física, es la compleja y a la vez sencilla naturaleza de la materia. En momentos así, intento recordar que parte del cuerpo de la gente que mas quiero y que mas querré, mi familia, esta literalmente dentro de mi. Mis padres y mis hermanos están ahí. Las moléculas que hoy dan forma a mi piel, , a mis huesos, a mis ojos, partes de un cuerpo que tal vez alguien añorara cuando yo desaparezca, con la misma veneración que yo siento por la gente que quiero, no son en realidad míos. La materia, como la energía, se transforma. Esas mismas moléculas han formado parte de otros seres desde hace millones de años. En algún momento, la materia que forma la lagrima que ahora mismo cae por mi mejilla, estaba flotando en el espacio, tal vez formando parte de una estrella... y algún día, allí volverá.


Camine por el puerto hacia abajo, como la primera vez que estuve allí. Con esas curiosas cosas cíclicas que tiene el tiempo, me he dado cuenta de que la primera vez que pasee por el puerto fue, justamente, la primera tarde que me quede en su casa. Y también fui a su casa la primera vez que estuve en Santiago. A veces pienso lo asombroso que seria conocer de antemano esos pliegues del tiempo que luego recordaremos como extrañas coincidencias...



Busque su barca con la mirada. Me pareció verla en uno de los pantalanes, aunque no estoy del todo seguro. Recuerdo que la vi la primera vez que estuve aquí, cuando la estaban pintando y ayude a girarla. Mientras buscaba entre las barcas fondeadas, una de ellas se giro, dejando ver el mensaje que tenia escrito con grandes letras en su costado. “Solo se vive una vez”. Curiosa broma o precavido aviso, como si fuera capaz de poder leer mi propio pensamiento.

Deje la lonja, primero a un lado, luego detrás. Quería volver a caminar por la arena, entre las rocas, hacia el final, donde una escalera de piedra trepaba por la pared de la ladera y, donde justo debajo, un bloque de piedra sirvió de asiento aquella primera vez. Esa tarde, mientras caían algunas gotas de lluvia, me sentí afortunado por volver a sentir.
Pienso en las cosas que en aquel momento creí que tenia. Ahora veo como la mayoría de esas cosas, y personas, ya no están a mi lado.




No pude llegar porque la marea había llegado hasta el hormigón del puerto, y lenguas de agua que se estiraban hacia mis pies me decían que tendría que esperar.

No se si alguna vez me podre volver a sentar en aquellas piedras como aquella tarde de julio. Tendré que esperar a que baje la marea.

4 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Nunca las lágrimas me habían resultado tan dulces. Me has estremecido, mozo, no sé si querieondo o sin quererlo.. Gracias por esta entrada. De corazón, y porque mi corazón pertenece también un poco (o un mucho) a mi padre, gracias también de su parte.
Un beso
Isa

6 de octubre de 2008 a las 8:01  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Muchas gracias Isa, a ti y atodos vosotros - incluyendo a tu padre- por lo que todos hicisteis por mi. Incluso lo que hizo el fue muy importante, aunque nunca lo sabra.

A veces tengo una sensacion rara, como si me sintiera especial por haberle conocido, como si el se hubiera esperado...entiendes lo que quiero decir? No se, a veces todo parece tan facil de explicar con palabras y otras tan complicado...
Un beso muy fuerte y, bueno, algo que ya se que tiene tanto de topico como de tipico, inutil como de cierto...que sabeis que estoy aqui para lo que necesiteis. ok?

Jaime

6 de octubre de 2008 a las 8:59  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Yo conocí a Victor, puede que solo superficialmente, a ratitos, lo que se dejaba... y debo reconocer que me ha impactado leerte. No solo escribes bien, además muestras una gran sensibilidad y capacidad de observación. Leyendo tus palabras sobre Victor me ha parecido tenerle a mi lado ofreciéndome una copa de vino, contándome que hasta el día en que llegué a Galicia el tiempo era bueno, pero que justo ese día comenzaría a llover para luego volver a mejorar (siempre me llamó la atención su desmesurado interés por la meteorología -cosas de marino, supongo-), o sus peripecias para sacar petroleros por la ría de Ferrol.
Estoy de acuerdo contigo sus ojos están en la ría, pero también en el recuerdo de todos los que le conocimos y le apreciamos.
Gracias por esas hermosas palabras sobre una BUENA PERSONA.

22 de octubre de 2008 a las 15:45  
Blogger xoum ha dicho...

Hoy para mi vuelve a ser un dia triste, y como aquel, vuelvo a caminar por sitos conocidos y llego aqui. De nuevo, es el agua, aunque con otra forma, quien no me deja continuar. Hoy la barca son tus palabras y me duele no haberlas visto hasta ahora. Victor sigue presente en la ria, pero tambien en ti, en mi, y en tanta otra gente. Tienes toda la razon del mundo. Muchisimas gracias por recordarlo. De verdad.Y muchas gracias por tus palabras.Gracias por dar sentido a esto.

12 de noviembre de 2008 a las 17:16  

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