el abominable niño de las nieves

aqui se narran las aventuras y desventuras en California de una serie de personajes ficticios a traves de los inocentes ojos de un niño de 6 años que de mayor queria ser el abominable hombre de las nieves

viernes, 14 de diciembre de 2007

Banzai paella!

DIA 8 LEAVING LAS VEGAS (YO TENGO UN NOVIO QUE ES PARACA)


Desde tiempos inmemoriales, a los guerreros que van a emprender la que puede ser su decisiva y última batalla, a los prisioneros condenados a muerte el dia de la solución final, a los paquirris cuando torean en Pozoblanco y hasta los cerdos el dia de sanmartin, está escrito que disfruten de su última comida con su plato favorito.

Cuando hoy ha sonado el despertador, más bien pronto, en este elegante motel de putas en Las Vegas, me he levantado y he comido sushi. E igual que los toreros y Rambo se visten con un preciso y ancestral ritual, me he puesto mis pantalones de frio, dos camisetas y una sudadera y me he dispuesto a rezar mis oraciones para quedar en paz con dios. Entonces me ha venido a la cabeza que no creo en dios y , ya que estaba, he seguido comiendo sushi.

Se ha hecho la hora de subir al coche para marcharse. Hemos subido los tres. Pilar, Luis, Blanca, Victor y Carlos se querian despedir de mi por si no volvían a verme, pero por lo visto se lo han pensado mejor y se han quedado durmiendo. Recordadme que no se lo perdone, o en su defecto que les guarde rencor. Hemos salido hacia Boulder City, a unos 25 minutos de Las Vegas. Es una pequeña ciudad que nació para albergar a los obreros que construyeron la presa Hover, no muy lejos de alli. Es la que suministra fluido electrico a las Vegas. Por ser para obreros, creo que es la unica ciudad de Nevada donde era ilegal el juego, la bebida y la prostitución.
En las afueras de la ciudad está el aeropuerto. Es pequeño, del estilo que hay en Tusayan, en el Gran Cañón. Aparcamos delante de los hangares. Sopla un aire helado que viene del desierto donde estamos, y que parece que nos deja sin poder hablar. O eso o que estamos nerviosos...

Llegamos al hangar de la compañía donde he contratado el salto en paracaídas. Entramos en una sala no muy grande donde debe haber doce o quince personas. Me acerco al mostrador (sí, un mostrador, como una charcuteria, como para decir: "buenos dias, queria 200 gramos de salto en paracaidas...). Presento mi documentación y me preguntan si hace menos de 8 horas que he tomado alcohol o drogas. Hago la típica tonteria como de que cuento con los dedos... mientras pienso: "Sí, salao, con lo que cobrais por los saltitos, tenia que elegir o saltar o endrogarme...". Me da - es un japones que casi no entiendo- un tocho de hojas que tengo que leer y firmar para saltar. Es para que les libere de toda responsabilidad antes, durante o despues del salto. Tengo que formar incluso que mis herederos (los que si muero se quedaran con los viñedos en Burdeos, la isla en el Adriático y los cuadros de macramé) no podran tomar acciones legales contra ellos. El contrato está redactado de manera que, durante el vuelo, podrían incluso sacar una pistola, pegarme un tiro, cagarse en mis muelas y no poder ser inculpados o demandados. También firmo que el instructor me tocará de forma inapropiada en zonas íntimas, esta clausula no es una petición mia, es decir, no es " sólo salto si...", es que está asi en el contrato. Ah!, y como sé que mi hermano preguntará: no, no hay instructoras.
En una sala aparte nos meten al niño de las nieves, un chaval americano y una abuela de unos sesenta-y-pico para ponernos un video y explicarnos como saltar.

Salimos, y nos empezamos a vestir. El mono, el arnés del paracaídas, el gorro... Pilar y Sole me miran con la típica cara de : voy a poner cara de que no estoy pensando en que te vas a matar...tonto-l'haba...

Mi instructor, el japonés, me da una palmada y me dice que nos vayamos. Salimos a la pista. El cielo es de color azul, sin una nube, el viento helado sigue soplando. Hay un pequeño avión, que si el del Gran Cañón era pequeño, esto es un seat panda con alas. Somos los primeros en subir, por tanto, los últimos en saltar. Me dice que es mejor saltar primero, da menos miedo. ¿por qué coño me pone a mi el último, entonces?

El avion por dento debe tener poco mas de un metro de ancho. Nos apretamos en dos hileras, somos ocho: cuatro instructores y cuatro saltadores. El espacio es tan reducido que yo voy literalmente sentado encima de mi instructor, pero por motivos estrictamente profesionales.
El piloto enciende el motor, menudo ruido hace el cacharro, mi instructor me comenta que el avión es mas grande y moderno que el que utilizaban antes...debe ser que saltarian desde la bicicleta de E.T., porque si no no me lo explico. El avión avanza por la pista, y de repente, despega. Comparado con esto, un avion de pasajeros es una escalera mecánica. El demonio este sube casi en angulo recto y al inclinarse tanto te resbalas y parece que te vayas a caer (aqui no hay cinturones de seguridad ni historias). Ganamos rapidamente altura y el aeropuerto parece una caja de cerillas. Vemos el desierto, Las Vegas, las montañas, la presa hover, la famosa y secreta Área 51 (donde el ejercito americano estudia los ovnis...).
Estamos alcanzando el techo desde donde vamos a saltar (15.000 pies, es decir, 5.000 metros...) asi que el instructor se empieza a enganchar a mi. como está a mis espaldas, solo espero que se acuerde de atarlo todo. Estoy todo el rato con el cuello doblado contra el techo porque no cabemos, imagino que para el tampoco debe ser agradable por tener a un tio de 80 kilos encima... pero él cobra...de repente me da una palmada en el hombro, me pongo las gafas (estan tan fuertes que se me clavan en la cara y parece que se me van a salir los ojos), otro de los instructores abre la puertecilla y a la de una, empezamos a arrastrarnos... todo es muy rápido, cuando me doy cuenta ya me toca a mi. El momento en que llegas a la puerta y te sientas, con las piernas colgando a 5000 metros de altura, a unos 15 grados bajo cero notando que sudas, sin barandillas ni leches... joder, eso es increíble...no puedes ni pensar.... otra palmadita me dice que ya está: al grito de Banzai! nos lanzamos.
Si alguna vez habeis estado junto a un acantilado o un precipicio y habeis pensado qué se debe sentir al saltar... pues esto es algo parecido.
La sensación de caer a mas de 200 km por hora, sabiendo que no te puedes agarrar a nada, ves el suelo que se acerca... la velocidad a la que caes y el aire que entra con fuerza a tus pulmones, el miedo al vacio y a la vez una felicidad extrema... un minuto en caida libre así... eso hay que probarlo.
Entonces, el instructor abre el paracaidas. La deceleración es brutal, como un choque contra una pared, y te miras los hombros: seguro que se me han desgajado los brazos como si fuera un Geyperman y voy a tener que abrir la mermelada con los dientes... pero no, tus brazos siguen ahi. Vuelves a mirar a tu alrededor y te das cuenta que estas flotando. La sensación es totalmente diferente a la caida libre, pero aún así también es maravillosa. Ves el mundo a tus pies, y tu flotas como en esos sueños tan raros que tenemos a veces. Sin palabras. El instructor me deja los mandos del paracaidas y hago unos giros... joder, ojala esto no se acabe nunca.... pero poco a poco (son unos 7 minutos, pero para mi son solo segundos) nos acercamos a tierra. Con gran precisión, nos lleva al punto exacto de aterrizaje. Junto las piernas, flexiono las rodillas y doblo las puntas de los pies hacia arriba...y aterrizamos suavemente.
Pili y Sole se acercan corriendo... me preguntan qué tal ha ido... yo creo que, entre que aún tengo la cara congelada y la felicidad-y no sólo por la descarga de adrenalina en vena- ni siquiera puedo hablar bien. me da igual, yo sigo flotando.


El instructor no tiene cara de sueño, es japones


p.d.: Este salto significó el inicio de la vuelta del viaje. Tuve la marca de las gafas en la cara mas de tres dias, y moratones en los hombros por la deceleración mas de una semana... la cara de tonto con la que bajé me debe durar aún.

3 comentarios:

Blogger VIC ha dicho...

Si no hubiese visto la foto no me lo hubiese creido. ¡Vaya huevos! ¿Seguro que no es un montaje con un japo que pasaba por allí? A mi me hubiera dado un poco de yuyu saltar con un japo, a ver si le entraba nostalgia de rememorar a sus antepasados kamikazes y la hubiesemos liado.

15 de diciembre de 2007 a las 10:15  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Jorl Jaime, al leer la descripcion del salto me dan mas ganas de tirarme yo también!! A ver si cuando volvais a España vamos a algun sitio y nos tiramos todos (en paracaidas).

Por cierto, tengo una noticia que no se si sabeis pero seguro que os va a encantar: dentro de poco tendremos nuestra propia "Las Vegas" pero en España, en el desierto de Los Monegros. Que bien eh? con sus hoteles tematicos, atracciones, campos de golf y todo!!!

Bueno, espero que esteis bien, un abrazo para todos, bueno para los que lean esto solo, jeje....

Jose, que tal llevas lo del yogur delicioso? seguro que desde que pili te lo hizo probar tienes la nevera llena... a ver si mi hermano me manda el video para recrearme. Dale un beso mu fuerte a Isa y Laura de mi parte si hablas con ellas, a ver si les escribo prontito y le mando unas fotos (tengo una que a isa le va a gustar, aunque no, no es de ningun maniquí desnudo!!).

Y bueno, si Pilar&family leen esto, un beso a todos y mucho ánimo, Pilar tu pasa de los becerros que tienes de alumnos, que eso no son humanos! Espero que Carlitos se esté adaptando bien en el cole, pobrecito, tiene que ser duro con lo chiquitín que es y todos hablándole "raro". Dadle un beso de mi parte (si se acuerda de mí, que no sé) y decirle que le echo de menos y que espero que las ranas críen pelo pronto!!

Un beso inmigrantes, jaja!!!

15 de diciembre de 2007 a las 11:00  
Anonymous Anónimo ha dicho...

No sé que me ha impresionado más, si la narración del salto, o enterarme de que no hay instructoras. ¿¡Cómo que no!?.

17 de diciembre de 2007 a las 7:22  

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