Fin del prefacio de la primera parte. Apéndice 1
Hoy es sábado, y si no me equivoco mañana es domingo. A no ser que alguien haya dado ya con la manera de volver p’atrás el calendario, que habeis tenido tiempo desde que os lo dije el otro día, me parece que ya es inevitable la vuelta de mañana.
No soy el único que no se quiere marchar. Por ejemplo, no hay manera de que mi bici entre en la caja para el avión. Lo he intentado de mil maneras y aún desmontada, no se quiere meter. Tengo que decir que ella también ha sido muy feliz, sobre todo en Briones, por donde aprendió a bajar alegremente después de haber estado haciendo el animal. Cuando me mira a los ojos y me dice que tampoco quiere vilver a España, le apreto con mis manos y le miro con ojillos tiernos. No le puedo decir nada. Aunque por fuera pueda parecer muy dura, la verdad es que su interior es todo lo contrario. Más de una vez ha intentado que yo acabe por el suelo (de hecho creo que el primer día) y hasta me ha provocado, digamoslo así, tensiones dolorosas en la conjunción de mis patas, pero no me enfado con ella, es parte de la diversión Ayer por la noche mismo, me decía que se habría quedado allí arriba. Y yo con ella. Es una de esas experiencias que, cuando participé en el largo y bastante coñazo proceso de selección en España –bueno, en Madrid, que ya sabeis, si España fuera un donut, madriz no existiría- jamás se me pasó por la cabeza que llegaría a vivir. Y, aunque la mayoría de vosotros no lo sabeis (sí, de acuerdo, la razón es porque yo no lo he dicho demasiado hasta ahora) en Briones, aunuqe haya ido muy poco, es seguramente el sitio donde mejor lo he pasado en este viaje. Suena extraño, pero hasta estos últimos días, tampoco yo lo sabía. Y es que Briones, como este año en general (y como ya os dije que pasó en alaska) son experiencias que necesitas un poco de perspectiva para realmente apreciarlo todo.
La mayoría estareis pensando: ¿por qué últimamente habla tanto de Briones si hasta ahora nunca había dicho nada? La primera razón es que empecé a ir en la época que dejé de lado el blog (y también muchas otras cosas), y la verdad es que empezó a convertirse en un sitio que, sin saberlo, se convirtió en una epecie de válvula de escape para mí. Otra razón por la que no había hablado de Briones hasta ahora es porque creo que la mayoría no habríais entendido el porqué. Para ser sincero imagino que seguís sin entenderlo… y entiendo que no lo entendais. Pero yo sé como me sentía yo por dentro el otro día antes de subir y como me sentía después de bajar. Estaba ardiendo, como si tuviera un incendio por dentro. Y no, no era por haber bajado corriendo y por la multa. NO, no, no, no. Bueno, tal vez eso me hizo sudar un poco, pero lo mío iba por dentro. Es curioso que pasar una tarde entre troncos, ramas secas, plastas de vaca e insectos tocacojones te pueda hacer sentir vivo otra vez. ¿De qué volvi a darme cuenta ese día?
De que hasta en el sitio con más troncos, ramas secas, plastas de vaca e insectos tocacojones te puedes encontrar algo bonito. Y asina puede ser el resto de tu vida. Que dios te envia las siete plagas… pues te buscas una excusa para ir a Briones. Y lo mejor es que cada uno puede tener su Briones particular. Yo me pido el original. Bueno, si alguien quiere, le invito a Briones.
P.d.: sigue en marcha la iniciativa: por favor deja algún comentario en el blog. Aunque sea una chorrada, aunque sea tu nombre, aunque sea tu nombre si es una chorrada (por ejemplo, si te llamas Benito Camelas, puedes escribirlo aquí…), aunque sea para insultarme… o para pedir una prueba de paternidad. Todos los comentario serán leídos y contestados en riguroso orden de llegada. A ver si hay más de Galicia, Alicante o Valencia ( o como me temo, de California)
No soy el único que no se quiere marchar. Por ejemplo, no hay manera de que mi bici entre en la caja para el avión. Lo he intentado de mil maneras y aún desmontada, no se quiere meter. Tengo que decir que ella también ha sido muy feliz, sobre todo en Briones, por donde aprendió a bajar alegremente después de haber estado haciendo el animal. Cuando me mira a los ojos y me dice que tampoco quiere vilver a España, le apreto con mis manos y le miro con ojillos tiernos. No le puedo decir nada. Aunque por fuera pueda parecer muy dura, la verdad es que su interior es todo lo contrario. Más de una vez ha intentado que yo acabe por el suelo (de hecho creo que el primer día) y hasta me ha provocado, digamoslo así, tensiones dolorosas en la conjunción de mis patas, pero no me enfado con ella, es parte de la diversión Ayer por la noche mismo, me decía que se habría quedado allí arriba. Y yo con ella. Es una de esas experiencias que, cuando participé en el largo y bastante coñazo proceso de selección en España –bueno, en Madrid, que ya sabeis, si España fuera un donut, madriz no existiría- jamás se me pasó por la cabeza que llegaría a vivir. Y, aunque la mayoría de vosotros no lo sabeis (sí, de acuerdo, la razón es porque yo no lo he dicho demasiado hasta ahora) en Briones, aunuqe haya ido muy poco, es seguramente el sitio donde mejor lo he pasado en este viaje. Suena extraño, pero hasta estos últimos días, tampoco yo lo sabía. Y es que Briones, como este año en general (y como ya os dije que pasó en alaska) son experiencias que necesitas un poco de perspectiva para realmente apreciarlo todo.
La mayoría estareis pensando: ¿por qué últimamente habla tanto de Briones si hasta ahora nunca había dicho nada? La primera razón es que empecé a ir en la época que dejé de lado el blog (y también muchas otras cosas), y la verdad es que empezó a convertirse en un sitio que, sin saberlo, se convirtió en una epecie de válvula de escape para mí. Otra razón por la que no había hablado de Briones hasta ahora es porque creo que la mayoría no habríais entendido el porqué. Para ser sincero imagino que seguís sin entenderlo… y entiendo que no lo entendais. Pero yo sé como me sentía yo por dentro el otro día antes de subir y como me sentía después de bajar. Estaba ardiendo, como si tuviera un incendio por dentro. Y no, no era por haber bajado corriendo y por la multa. NO, no, no, no. Bueno, tal vez eso me hizo sudar un poco, pero lo mío iba por dentro. Es curioso que pasar una tarde entre troncos, ramas secas, plastas de vaca e insectos tocacojones te pueda hacer sentir vivo otra vez. ¿De qué volvi a darme cuenta ese día?
De que hasta en el sitio con más troncos, ramas secas, plastas de vaca e insectos tocacojones te puedes encontrar algo bonito. Y asina puede ser el resto de tu vida. Que dios te envia las siete plagas… pues te buscas una excusa para ir a Briones. Y lo mejor es que cada uno puede tener su Briones particular. Yo me pido el original. Bueno, si alguien quiere, le invito a Briones.
P.d.: sigue en marcha la iniciativa: por favor deja algún comentario en el blog. Aunque sea una chorrada, aunque sea tu nombre, aunque sea tu nombre si es una chorrada (por ejemplo, si te llamas Benito Camelas, puedes escribirlo aquí…), aunque sea para insultarme… o para pedir una prueba de paternidad. Todos los comentario serán leídos y contestados en riguroso orden de llegada. A ver si hay más de Galicia, Alicante o Valencia ( o como me temo, de California)

2 comentarios:
¿Ya habías escrito esto o te vino la inspiración de la tarde?
Comprendo a tu bici, después de todo lo que se ha vivido aquí, ¿porque volver ahora?
Mira que no haber sugerido Briones para una excursión colectiva. Ahora me quedaré con las ganas de ir a verlo, tanto que hablas de ello... podría decir: bueno, ya iré otro día. Pero, ¿cuándo? Si ya me voy! Y aun que algún día vuelva, seguro que no es el mismo lugar: las plastas de vaca ya no están, los insectos tocapelotas se han extinguido, los troncos de los árboles caídos... Debiste haber hablado de Briones antes.
pd: ahora chincharos, ¿quien ha ganado? YO! Anótame un punto, Jimmy!
hey!!
Victor
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